I Estudio sobre hábitos de desayuno en la infancia

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Un desayuno correcto es muy importante para garantizar el buen estado físico y psíquico de los niños, sin embargo, el desayuno es una asignatura que suspenden en muchos hogares españoles, así se desprende en el I Estudio sobre hábitos de desayuno en la infancia.

La Sociedad Española de Pediatría Social, la Fundación Española de Dietistas Nutricionistas y la compañía Tulipán han presentado el I Estudio sobre hábitos de desayuno en la infancia, en este estudio que se ha desarrollado a partir de 1.000 entrevistas realizadas a padres españoles con hijos con edades comprendidas entre los 0 y los 12 años, se concluye que hasta el 40% de los niños de nuestro país no desayuna de forma habitual en compañía de la familia. Los expertos concluyen que la familia es un factor determinante para instaurar el hábito de desayunar en los niños, así como el tipo de alimentos que deben tomar para disfrutar de opciones alimentarias más saludables.

El estudio también apunta que casi el 8% de los niños españoles mayores de 6 años no desayuna todos los días, un grave error que repercute en su desarrollo y en su capacidad para afrontar el día con energía. Si los niños comen solos no adquieren los hábitos alimentarios adecuados, de hecho, existe mucha documentación científica que corrobora este hecho, lo que muestra que es necesario realizar algunos cambios en la forma de comer. Para los expertos es imperioso potenciar el hábito del desayuno como clave para el crecimiento y la educación alimentaria de los niños, por ello invitan a los padres a que presten especial atención a la hora del desayuno de los más pequeños.

Al desayunar en compañía aumentan las posibilidades de que los niños incluyan en la dieta alimentos que tengan una buena calidad nutricional, alimentos a base de cereales integrales, frutas, productos lácteos bajos en grasa o grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra. Con estos alimentos, además de garantizar un correcto desayuno, los niños estarán mejor preparados física y psíquicamente para afrontar las primeras horas del día. Según la investigación, un 12% de los padres confiesa que desde que se inició la crisis económica, han tenido que modificar la rutina del desayuno de los niños, de este grupo, un 45% comentan que ha afectado a la variedad de alimentos en el desayuno, un 39% explican que consumen más repostería casera, un 13% asegura que comen más repostería procesada y tan sólo un 3’5% asegura que ha tenido que prescindir del desayuno por motivos económicos.

En el informe se asegura que el desayuno de los niños no contiene los alimentos básicos que debería contener y así lo muestran las cifras. Un 80% de los padres preparan el desayuno a sus hijos creyendo que es saludable, de ellos, un 32’6% reconoce que proporciona a los niños de forma diaria una pieza de bollería, de este grupo un 65% proporciona bollería industrial que como sabemos está cargada de calorías que no aportan nada al organismo. Un 1% de los padres considera que este tipo de productos debe estar presente en el desayuno de sus hijos, una percepción totalmente errónea. Del estudio se desprende que sólo 2 de cada 10 padres brindan importancia a un desayuno sencillo, sabroso, divertido y a la vez saludable.

En lo que respecta a tipos de alimentos para el desayuno, para los padres los más importantes son los productos lácteos (85%), en segundo lugar los cereales, el pan o las galletas (77%), y en tercer lugar aparece la fruta (56%). A pesar de estos datos, sólo el 11% de los padres reconoce dar a sus hijos fruta en el desayuno, lo que muestra que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. No desayunar correctamente afecta al rendimiento físico y escolar, hay que tener en cuenta que después de haber dormido, el cerebro está en hipoglucemia, lo que puede provocar que los niños menores de 5 años sufran mareos e incluso convulsiones.

Otro aspecto al que se le proporciona mucha importancia es al tiempo de desayuno, se recomienda desayunar en familia, sentados en la mesa y durante unos 30 minutos, los niños pueden tomar 100 gramos de leche desnatada teñida con cacao, alternada con cereales malteados. También pueden comer 25 gramos de frutos secos, 50 gramos de pan con aceite de oliva virgen extra y tomate, o en su defecto con mantequilla y mermelada, a todo esto hay que sumar una pieza de fruta.

El estudio es interesante, merece la pena acceder al artículo publicado en la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) y conocer con más detalle lo que recomiendan los expertos.

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