Equipo de investigación impulsa el aprendizaje en ciencias para niños y niñas: el proyecto Kiwrious

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La Declaración de Perth sobre Educación en Ciencia y Tecnología, adoptada en 2007, alertó sobre la “extendida falta de interés por parte de los y las estudiantes en la educación en ciencia y tecnología implementada en la actualidad en las escuelas y en su relevancia para ellos”, y proponía para contrarrestar dicha situación la necesidad de revisar el currículum en estos ámbitos. En contraste con esta alerta, un documento publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) afirmaba que la educación en ciencia y tecnología ofrecía oportunidades “para desarrollar la curiosidad y creatividad natural de los jóvenes estudiantes”.

En este sentido, de acuerdo con el TIMMS 2019 (siglas en inglés del Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias), casi la mitad de los y las estudiantes neozelandeses en su primer año de educación secundaria no se sentían seguros(as) o no sentían confianza en el terreno de las ciencias. Aunque existe un amplio abanico de razones para esto, en particular aquellas que afectan al sistema educativo en sí mismo (como la falta de financiamiento y la escasez de recursos disponibles), a largo plazo estos factores pueden resultar en unas reducidas capacidades para la indagación científica entre los niños y niñas de todo el país.

En respuesta a estos datos tan preocupantes, un equipo de investigadores de la Universidad de Auckland, una institución miembro de la iniciativa Impacto Académico de las Naciones Unidas (UNAI, por sus siglas en inglés) en Nueva Zelanda que también es un Centro para el Objetivo 4: Educación de calidad, desarrolló Kiwrious. Este proyecto busca empoderar a los y las estudiantes para que se transformen en solucionadores(as) de problemas audaces. La Experiencia de Ciencia Kiwrious es una herramienta para el aprendizaje de las ciencias, la primera de este tipo en Nueva Zelanda. Se trata de una serie de kits sensoriales de bajo coste de tipo “conectar y usar”, que proporcionan a los y las estudiantes un acceso fácil a fenómenos que son invisibles.

El proyecto incluye también recursos para los y las docentes basados en el currículum y una plataforma de aprendizaje en línea en la que los y las estudiantes pueden crear y compartir sus propias indagaciones. En conjunto, proporciona a estudiantes y docentes las herramientas y recursos necesarios para exploraciones guiadas por la curiosidad. El profesor asociado Suranga Nanayakkara, líder del proyecto y director del Augmented Human Lab en el Instituto de Bioingeniería de Auckland, albergado por la universidad, afirmó que su misión era “diseñar herramientas divertidas y creativas que actúen como un detonante y alienten experiencias de aprendizaje profundas”.

Los sensores y la plataforma de aprendizaje en línea Kiwrious se desarrollaron mediante un proceso basado en los usuarios, de catorce meses de duración. Los primeros prototipos se pusieron a prueba mediante una serie de estudios de manejabilidad en el laboratorio y observaciones de campo en distintas escuelas, así como una encuesta de un mes de duración con estudiantes en el entorno de sus propios hogares. Durante sus distintas visitas de campo, los miembros del equipo de investigación observaron que los y las estudiantes no mostraban inclinación por planificar, escribir o describir sus experimentos formalmente.

De hecho, los y las estudiantes deseaban medir cosas de inmediato y se les ocurrían preguntas a medida que avanzaban. Además, los y las estudiantes consideraban aburrido repetir las mismas mediciones y frecuentemente colaboraban entre sí sin conectarse a internet, probando lo que otros hacían y comparando sus resultados. Los sensores están conectados a una plataforma en línea diseñada para proporcionar una experiencia en primera persona de la naturaleza creativa y social de la ciencia. Los y las estudiantes son alentados a establecer observaciones, presentar sus hallazgos de forma innovadora, y discutirlos con sus compañeros(as).

La herramienta de aprendizaje permite a los y las estudiantes lanzarse directamente a medir y capturar imágenes de sus mediciones. El impulso para articular sus conocimientos previos y predicciones procede de una invitación a compartir todo lo que consideren interesante en una descripción personal antes de publicar su investigación. Además, los y las estudiantes pueden “replicar” sus preguntas e invitar a sus amigos(as) a hacer lo propio. Mediante el uso de un sistema de puntuación visual, se hace hincapié en la naturaleza colaborativa de la ciencia.

Al mismo tiempo, esto proporciona a los y las estudiantes un aliciente específico para repetir sus mediciones y proporcionar más instrucciones para los que deseen seguirlas. Uno de los estudiantes afirmó: “Me gustó cómo podíamos experimentar con distintos materiales y colaborar con los amigos”. También se desarrolló una página para educadores(as) y recursos alineados con el currículum escolar de Nueva Zelanda, para abordar las necesidades de los y las docentes. Junto a la Dra. Dawn Garbett, antigua profesora asociada en la Universidad de Auckland, han establecido una comunidad para el desarrollo profesional.

A través de esta comunidad, los y las docentes pueden compartir experiencias y recursos. De momento, el recibimiento por parte de los y las educadores(as) ha sido bastante positivo. Uno de ellos mencionó que “lo mejor de todo es que ¡están descubriendo todo tipo de cosas!”. En cuanto al aspecto empírico de la ciencia, otro docente comentó que “lo que es invisible está ocurriendo realmente y los y las estudiantes pueden verlo por sí mismos(as), y lo recordarán”. Más de 4200 sensores fueron distribuidos en 35 escuelas de toda Nueva Zelanda en mayo de 2021, menos de dos años tras el inicio del proyecto.

Desde el momento de su distribución, apoyado por el Ministerio de Empresa, Innovación y Empleo de Nueva Zelanda mediante la subvención Mentes Curiosas, los y las estudiantes han publicado o guardado más de 1300 exploraciones científicas. Y estas cifras siguen creciendo día a día. El profesor asociado Suranga Nanayakkara indicó que “esto es solo el inicio de un camino que busca democratizar el acceso a la ciencia y la tecnología”. El equipo ha establecido incluso una fundación sin ánimo de lucro para apoyar el proyecto más allá de su financiamiento inicial…

Fuente: un.org

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