Las tres fases básicas para implementar un “Coaching eficaz”

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Patricia Gayo

Patricia Gayo

Consultora REDEM – Argentina

 

“El coaching es como una llave que abre puertas a nuevas perspectivas, al individuo y organizaciones,  especialmente  a las educativas.”

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En necesario reflexionar  importancia de la escucha activa en un coach, para ello, debe tener  en cuenta el valor de su silencio, siendo esta su forma de “estar ahí” para entender en un ciento por ciento las inquietudes o metas de quien será su guiado. Por este motivo requiere entrevistar por primera vez al coachee, a los efectos de explorar el valor de la necesidad del proceso de un coaching personalizado.

Es en ese momento dónde se establecen los objetivos a alcanzar,  se planifican los tiempos y  se determinan las siguientes tres etapas fundamentales: La del autoconocimiento, la del plan de acción con su respectiva ejecución y la del seguimiento.

Autoconocimiento se lleva a cabo a través de diferentes cuestionarios o ejercicios de reflexión que se personalizan en función de las necesidades.  En la educación, se comienza por los directivos, luego  por los maestros y finalmente los alumnos.

Los ejercicios de autoconocimiento son primordiales ya que nos permitirán establecer cuáles son las metas a ser alcanzadas, estableciendo si son posibles o no. Además esta fase implica la medición de valores para hacer factible el proceso de acompañamiento, con algunos parámetros como:

a) Orientar al coachee para que identifique los 15 valores más importantes dentro de una amplia lista dada, por ejemplo: afecto, altruismo, ambición, autoconocimiento, belleza, creatividad, desarrollo personal, entusiasmo, espiritualidad, éxito, fama, etc.  Permitir que remarque los que ha seleccionado.

b) De esta lista de quince valores elegidos, se pide que destaque  los diez que son más importantes para Él y  se los hace escribir.

c) De esta lista, debe identificar cinco.

d) Debe ordenar estos cinco valores de 1 (el valor más importante) a 5 (el menos importante)

Los pasos c) y d)  pueden resultar difíciles. La razón es que la reflexión lo fuerza a conciliar una serie de aspectos potencialmente divergentes de su vida .Cuando obtenga la lista final de cinco valores y los ordene,  se preguntará: ¿refleja este orden como actúo  o representa la persona que desearía ser? Si dedica tiempo a revisar y a reflexionar sobre los valores, podrá  adoptar decisiones mejores y más conscientes sobre la vida, el trabajo y su conducta.

Plan de acción: Esta segunda etapa está orientada a generar opciones, llevar a cabo o ejecutar las acciones necesarias y trabajar en la mejora de las competencias más relevantes para lograr los objetivos. Es necesario que el coach se centre en la ejecución de dichas acciones,  con consentimiento previo del coachee,  teniendo en cuenta las diferentes dimensiones de su persona: corporal, emocional, intelectual y espiritual.

Seguimiento: En esta etapa se ayuda a identificar los obstáculos y se establecen estrategias para superarlos. Para ello deberá el coacher deberá comunicar con claridad, resolver problemas, tomar opciones y ayudar aprender de errores sin remarcarlos. Debe transmitir fiabilidad, respeto, inspirar emulación y ser influyente.

Ser coach  implica también seguimiento y mejoramiento del desempeño y del cumplimiento de los objetivos. En otras palabras, el coaching es como un entrenamiento que se realiza en la “acción y para mejorar la acción”.

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 ”Existe la creencia que todas las personas tienen la capacidad de manejar las emociones. Esto no siempre sucede.”

La inteligencia emocional en el coaching.

Acorde a la definición de Daniel Goleman,  la Inteligencia Emocional está íntimamente ligada con un conjunto de habilidades basadas en la capacidad de reconocer los sentimientos propios y ajenos para que sirvan de guía al pensamiento y a la acción. Estas habilidades pueden ser, por ejemplo,  la capacidad de auto motivarse, de superar decepciones, demostrar empatía. Entendamos que empatía no es simpatizar con el otro sino sentir lo que el otro siente.

La importancia de esta inteligencia es trascendental, pues nos  lleva a movilizarnos, actuar y condicionar a nuestro cuerpo y mente para adaptarse a toda circunstancia.

Esta definición está íntimamente ligada con el coaching , pues sin ella,  no se podría establecer objetivos, superar los obstáculos y realizar cambios sobre la marcha. El coach debe asumir que siempre estarán presentes  las reacciones emocionales ante acontecimientos de la vida y debe impulsar a que los cochees  sean capaces de expresar sus sentimientos, sus pasiones.

En este contexto, se entiende que la noción de alfabetización emocional no hace referencia a un fenómeno psicológico natural  sino la identificación, abstracción, y nominación de las necesidades de una práctica educativa orientada a dotar a las personas de habilidades y conocimientos que les permitan manejar mejor su complejo mundo intrapersonal e interpersonal, en beneficio de sacar el potencial que todos llevamos dentro.

Para finalizar con este concepto y la incursión de las emociones en el ámbito del coaching educativo es oportuno citar que Goleman realiza una pregunta  muy correcta: “¿No sería mucho mejor  que las habilidades emocionales básicas se aprendieran en una faz más temprana de la vida? Las respuestas a esta pregunta siguen siendo innumerables pero recordemos siempre que:

“Mil rutas se apartan del fin elegido, pero hay una que llega a él” Michel de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés.

 

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