Educación inicial y preescolar en casa: qué hacer cuando los niños no quieren clases virtuales

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El rechazo, la indiferencia o la timidez del niño ante las clases virtuales pueden causar mucha frustración a la familia. Foto: Shutterstock

Los niños están aprendiendo desde que nacen. Las conexiones cerebrales se forman a toda velocidad en el periodo entre la gestación y el inicio de la escuela para conformar la capacidad cognitiva, emocional y social del niño. Para alcanzar su potencial completo, los niños necesitan los cinco componentes interrelacionados del cuidado: buena salud, nutrición adecuada, seguridad, cuidado sensible y oportunidades de aprendizaje (Unicef, Banco Mundial y Organización Mundial de la Salud).

Pero las adaptaciones a causa de la pandemia han interrumpido los servicios de salud y el acceso de las familias a servicios de nutrición y seguridad. También modificaron la vida escolar y la de los centros de cuidado infantil. El aumento en la matriculación en la educación inicial de los últimos años podría revertirse, porque muchos programas de estimulación se han visto forzados a cerrar o a brindar servicios virtuales.

Incluso antes de la pandemia por el COVID-19, en América Latina y el Caribe 3,6 millones de niños y niñas de entre 3 y 4 años de edad estaban rezagados y en riesgo de no alcanzar su máximo potencial; 2 de cada 3 niños y niñas de entre 2 y 4 años experimentaban algún tipo de disciplina violenta en el hogar; y 1 de cada 2 niños y niñas de entre 2 y 4 años era víctima de castigo corporal.

Es probable, considera Unicef, que estas cifras aumenten exponencialmente en la medida en que las consecuencias socioeconómicas de las crisis se vayan profundizando.

Algunas estrategias para educación inicial y preescolar en casa

La duración de la crisis puede producir efectos persistentes en el desarrollo de las niñas y niños pequeños, especialmente los que no han tenido la oportunidad de experimentar una clase presencial y debutaron como alumnos frente a una pantalla. Las siguientes recomendaciones para las familias contienen estrategias para ayudar a los niños pequeños en el tiempo de aprendizaje en casa.

  • Cuide de usted mismo. Hay decisiones que a menudo se posponen o desestiman, como la salud mental. Los adultos, padres, madres y cuidadores han experimentado altos niveles de estrés. Unicef los pone en la primera línea de protección y de garantía del cuidado y del aprendizaje de niñas y niños pequeños. El bienestar de las familias, incluida la salud física y mental, es fundamental para crear entornos propicios en los que se pueda proteger a los niños y niñas.
  • Aunque a veces puede que las circunstancias sean adversas, asegúrese de dormir lo suficiente, comer alimentos nutritivos y mantenerse hidratado. Busque compartir sus sentimientos, pensamientos y emociones con otros cuidadores, con un orientador o con amigos, familia y conocidos en la comunidad. Intente mantenerse físicamente activo. Por ejemplo, salga a caminar.

“Dibujar y pintar por placer es el camino para que los niños pequeños desarrollen la motricidad fina, escritura, lectura, creatividad, autoestima y la expresión de sentimientos y emociones”.

  • No desestime las actividades libres en casa. El equipo de investigación de la primera infancia de Unicef (ECD) destaca, por ejemplo, la importancia de que en los primeros cuatro años de vida los niños puedan dibujar y pintar a placer, porque es el camino para que desarrollen la motricidad fina, escritura, lectura, creatividad, autoestima y la expresión de sentimientos y emociones.
  • Aproveche cualquier actividad cotidiana para mejorar la interacción con su hijo pequeño y, cuando sea posible, encuentre un momento concreto para hacer una conexión especialmente cálida. Incluso cinco minutos pueden tener un impacto positivo.
  • Entre los 2 y los 3 años de edad, los niños pequeños experimentan cambios que pueden manifestarse a través de temores. Son signos que muestran la creciente comprensión que los niños adquieren sobre el mundo que los rodea: miedo a la oscuridad, a quedarse solos, a nuevos sonidos o a ciertos animales. De hecho, los temores son signos de madurez. En esta etapa, su hijo necesita de su seguridad y apoyo.

  • La repentina timidez es una señal de que su hijo se está desarrollando adecuadamente. Incluso los niños que de pequeños eran muy abiertos pueden actuar diferente en esta etapa. Volverse tímido ante los extraños es muestra de una creciente comprensión acerca de las relaciones. También es un mecanismo de protección, ya que su hijo comienza a comprender la diferencia entre las personas que conoce y los extraños. La timidez es una respuesta inteligente ante nuevas situaciones, no necesariamente es un comportamiento grosero o de rechazo. No los reprenda o avergüence si se muestran tímidos ante su nuevo profesor o compañeros.
  • Sin embargo, si el comportamiento extremadamente tímido o callado de un niño persiste, considere que algo podría estar entristeciéndolo o asustándolo. También se evidencia cuando el niño se aferra o se aleja de un adulto. Si se expresa especialmente con personas conocidas, tenga en cuenta que podría ser consecuencia de algún tipo de abuso o abandono.
  • Siempre responda a la necesidad que el niño tiene de sentirse cuidado y atendido, con una presencia calmada y voz suave. Masajee suavemente la frente del niño pequeño, estimulando el sistema límbico (esta parte del cerebro es la que regula las emociones y los sentimientos de satisfacción). Ponga suavemente la mano sobre el hombro del niño para expresar su cercanía, disponibilidad (y si el niño lo recibe, continúe con un abrazo, un beso). Acompañe este abrazo con palabras cariñosas.

“La timidez de los niños es una respuesta inteligente ante nuevas situaciones, no necesariamente es un comportamiento grosero o de rechazo”.

  • Comience a enseñar a los niños la seguridad y la privacidad de su cuerpo, respetando el derecho que ellos tienen de controlar sus propios cuerpos. Tome la iniciativa y establezca una conexión con su hijo, jugando e interactuando de una manera cálida pero no intrusiva.
  • Los niños disfrutan jugando con otros, y por eso pedirán salir con mucha insistencia. Les hará bien jugar con aquellos adultos significativos en sus vidas. Fortalezca la conexión adulto-niño a través de juegos como el escondite, la pelota o las mímicas. Poco a poco, cuando observe que su hijo juega más libremente, motívelo a que explore el entorno sin juguetes, y a medida que vaya adquiriendo más confianza, siga su interés y guíelo con afecto.
  • ¿Qué pasa si el niño se resiste a su clase virtual y hace una pataleta frente a la pantalla? No lo regañe frente a la clase. Silencie el micrófono, permita que se calme. Una vez que la rabieta haya terminado, siéntese con el niño y hablen sobre lo que acaba de suceder. Pídale que describa con palabras los sentimientos que está experimentando y dele tiempo y seguridad para que deje salir su ira o frustración. Aproveche esta oportunidad para enseñarle acerca de las emociones, qué tan fuertes pueden llegar a ser y cuáles son sus diferentes nombres. Comunique claramente sus límites o reglas para que su hijo entienda lo que se espera de él y las razones que soportan estas normas.

Fuente: eluniverso.com

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