Cómo las escuelas de América Latina y el Caribe CONMEMORAN nuestro planeta
Cada año, el 22 de abril, el mundo conmemora el Earth Day — el Día de la Tierra — una jornada global dedicada a la reflexión y a la acción para proteger nuestro planeta. Lo que comenzó en Estados Unidos en 1970 se ha convertido en uno de los movimientos cívicos más grandes del mundo, hoy reconocido en más de 190 países.
En América Latina y el Caribe, una región que abarca selvas tropicales, arrecifes coralinos, altas montañas, desiertos y pequeños estados insulares, el Día de la Tierra ha encontrado una expresión particularmente vibrante en las escuelas y comunidades educativas.
A lo largo de los 33 países de América Latina y el Caribe, el Día de la Tierra no solo es celebrado por ciudadanos y organizaciones ambientales. También es reconocido oficialmente en los calendarios nacionales, donde cada año el 22 de abril es señalado como una fecha dedicada a la conciencia ambiental.
En muchos países, los ministerios de ambiente y los ministerios de educación participan activamente en esta conmemoración, difundiendo mensajes institucionales, promoviendo actividades educativas y alentando a escuelas y comunidades a organizar iniciativas ambientales.
Este reconocimiento institucional ha permitido que el Día de la Tierra se transforme en una verdadera aula continental para la ciudadanía ambiental, donde educación, ciencia y responsabilidad cívica se encuentran.
El Día de la Tierra como una lección viva de educación ambiental
En miles de escuelas de la región, el Día de la Tierra se convierte en una oportunidad para aprender de manera práctica y participativa.
Entre las actividades más comunes se encuentran:
-Jornadas de reforestación y plantación de árboles.
-Huertos escolares y proyectos de agricultura ecológica.
-Programas de reciclaje y reducción de residuos.
-Ferias ambientales y exposiciones científicas estudiantiles.
-Limpiezas de playas, ríos o espacios comunitarios.
-Actividades artísticas, teatro y narraciones sobre la naturaleza.
-Talleres sobre cambio climático, biodiversidad y sostenibilidad.
Estas actividades permiten que los estudiantes no solo aprendan sobre los desafíos ambientales, sino que también se conviertan en protagonistas de las soluciones.
Para muchos jóvenes, el Día de la Tierra representa una de sus primeras experiencias conectando el aprendizaje escolar con la protección del entorno.
El apoyo institucional de los gobiernos
Uno de los factores clave detrás de la expansión del Día de la Tierra en América Latina y el Caribe es el respaldo institucional de los gobiernos.
Cada año, alrededor del 22 de abril, los ministerios de ambiente y los ministerios de educación promueven mensajes y actividades vinculadas al Día de la Tierra.
En República Dominicana, por ejemplo, el ministerio de educación promueve campañas ambientales y jornadas de plantación de árboles con participación estudiantil.
En México, programas de educación ambiental impulsan eco-clubes escolares, campañas de reciclaje y proyectos de sostenibilidad en torno al Día de la Tierra.
En Chile, escuelas integradas a la red Eco-Schools desarrollan proyectos de sostenibilidad a lo largo del año académico.
En Brasil, el Día de la Tierra suele integrarse a programas de educación ambiental impulsados por escuelas, organizaciones civiles y gobiernos municipales.
En Perú, el Día de la Tierra también ha adquirido un carácter educativo cada vez más amplio:
Los ministerios de educación y del ambiente, junto con gobiernos regionales y municipalidades, han promovido en diversos años, además de estar en su currículos presenciales, aulas virtuales y sesiones educativas en línea sobre educación climática y sostenibilidad.
Estas clases virtuales nacionales, además de considerar El legado histórico de culturas originales, permiten que estudiantes de distintas regiones del país — desde la costa hasta los Andes y la Amazonía — participen simultáneamente en actividades educativas dedicadas a comprender los desafíos del cambio climático, la conservación de la biodiversidad y el cuidado de los recursos naturales.
Ejemplos inspiradores en la región
En toda América Latina y el Caribe, las escuelas demuestran cómo el Día de la Tierra puede inspirar creatividad y compromiso cívico.
En Guyana, escuelas como Marian Academy y Stella Maris Primary participan en programas de monitoreo costero como Sandwatch, que combinan educación ambiental con observación científica.
En Paraguay, instituciones educativas como Don Bosco en Ypacaraí promueven proyectos de sensibilización climática con participación estudiantil.
En Granada, escuelas como Grand Roy Government School han desarrollado huertos escolares y actividades de aprendizaje sobre biodiversidad.
En Trinidad y Tobago, algunas instituciones han impulsado campañas para reducir plásticos de un solo uso y promover estilos de vida sostenibles.
En Barbados, colegios secundarios como Harrison College promueven clubes ambientales y proyectos de sostenibilidad.
Desde Guatemala, quien EARTHDAY tiene convenio para la difusión de la NDCS, Honduras y Panamá hasta Perú, Colombia, Jamaica y Surinam, miles de escuelas organizan ferias ambientales, eco-clubes y campañas educativas que culminan alrededor del Día de la Tierra.
El poder de la escala: millones de estudiantes involucrados
La verdadera fuerza del Día de la Tierra en América Latina y el Caribe se encuentra en su enorme escala de participación.
Cada año se estima que:
-Entre 50,000 y 80,000 escuelas participan en actividades vinculadas al Día de la Tierra.
-Más de 1.5 millones de docentes contribuyen a iniciativas de educación ambiental.
-Más de 60 millones de estudiantes reciben mensajes y experiencias educativas relacionadas con el cambio climático, la biodiversidad y la sostenibilidad.
Estas cifras convierten al 22 de abril en uno de los momentos de educación ambiental más grandes del año en la región.
Un movimiento educativo continental
Las escuelas no actúan solas. Muchas actividades del Día de la Tierra surgen gracias a alianzas con universidades, organizaciones ambientales, redes juveniles y comunidades, grupos de fe, pastorales y comunidades nativas.
Estas colaboraciones permiten conectar las experiencias educativas locales con una conversación global sobre sostenibilidad y acción climática.
Mapeando el movimiento para el Día de la Tierra 2026
Con miras al Earth Day 2026, una herramienta importante para visibilizar este movimiento es el mapa global de eventos, coordinado por EARTHDAY.ORG.
Este mapa interactivo permite que escuelas, universidades, municipios y organizaciones comunitarias registren sus actividades del Día de la Tierra y las compartan con una audiencia global.
La participación es gratuita y abierta a todas las instituciones interesadas.
Los eventos pueden registrarse en el siguiente enlace:
https://www.earthday.org/register-your-earth-day-event
Cada actividad registrada ayuda a mostrar a 192 países del mundo el compromiso ambiental que existe en nuestras comunidades educativas.
Una promesa llevada por millones de estudiantes
En última instancia, la historia del Día de la Tierra en América Latina y el Caribe es una historia sobre personas — especialmente jóvenes.
Cada 22 de abril, millones de estudiantes participan en actividades que conectan conocimiento con responsabilidad y acción. Guiados por docentes, apoyados por instituciones educativas y promovidos por autoridades públicas, estos jóvenes aprenden que cuidar la Tierra es tanto un desafío científico como un deber ciudadano.
Desde la Amazonía hasta las islas del Caribe, desde los Andes hasta las grandes ciudades, las aulas se están convirtiendo en espacios donde se cultiva la responsabilidad ambiental.
En Earth Day 2026, bajo el lema “Nuestro Poder, Nuestro Planeta”, esta movilización adquiere un significado aún mayor.
Este año, Nuestro Poder, Nuestro Planeta cuenta con la Fuerza del compromiso de la ciudadanía de América Latina y el Sur Global.


