Los profesores, estudiantes y sus familias, tienen que adaptarse a cualquier medio tecnológico. El educador debe enfocarse en diseñar experiencias de aprendizaje, en diseñar nuevas formas de pedagogía digitales.
Para la UNESCO, las competencias digitales son aquellas facultades, capacidades, conocimientos, habilidades, para usar, de forma segura y crítica, la tecnología. La competencia digital se apoya en las habilidades, en el uso de artefactos digitales para recuperar, evaluar, almacenar, producir e intercambiar información y participar en redes de colaboración a través del Internet.
Por su parte, el Marco Común de Competencias Digitales divide la competencia digital en cinco grandes áreas: la primera es la información y alfabetización informacional, esta permite organizar y almacenar; capacidad de navegación, búsqueda y filtrado de información y contenidos digitales. La segunda, comunicación y colaboración, con esta se interactúa en comunidades virtuales.
La tercera, creación de contenidos digitales, implica la creación y edición de contenidos. La cuarta área se refiere a la protección de datos personales e identidad digital y, finalmente, la resolución de problemas en la que se innova y se usa la tecnología de forma creativa.
La competencia digital del educador requiere estar en continua actualización, no debe enfocarse en el aprendizaje del uso de herramientas que pueden quedar rápidamente obsoletas o ser sustituidas por otras. En esta formación, se deben desarrollar dos aspectos primordiales: las metodologías activas en contextos digitales y el uso de las tecnologías digitales para evaluar. El educador debe adaptarse e innovar.
Los profesores, estudiantes y sus familias, tienen que adaptarse a cualquier medio tecnológico. Por ello, la familia precisa formación, el profesor necesita formación, y esta formación requiere estar enfocada en los ambientes digitales que puedan ser aplicados a la docencia. El perfeccionamiento docente tiene que asegurar la educación para todos y para toda la vida.
El educador debe enfocarse en diseñar experiencias de aprendizaje, en diseñar nuevas formas de pedagogía digitales. Ser más que nunca inspirador, un gestor de talento que tenga la capacidad de desarrollar una competencia digital en el estudiante de forma transversal, igual que desarrollamos otras como: trabajo en equipo o hablar en público.
Una de las primeras herramientas que necesita todo docente para optimizar su desempeño en tiempos de currículo priorizado, es disponer de herramientas de comunicación adecuadas; entre ellas, plataformas de gestión y plataformas en el centro escolar, blog, webs docentes. La formación del profesor debe ser en el manejo de estas herramientas y su uso didáctico útil; también hay que planificar los recursos digitales y la aplicación de metodologías ágiles.

El sistema educativo tiene que trabajar en asegurar que el docente se apropie de las competencias necesarias para su labor. Es necesario tener los apoyos para desarrollar competencias que demanda el estudiante, según su edad, condición cognitiva y capacidad de conectividad. Tener un entorno personal de aprendizaje enriquecido, es un valor añadido para el aula. Ya no hay vuelta atrás, ahora en la enseñanza presencial también serán indispensables las plataformas educativas y recursos digitales.
El estudiante necesita conexión a Internet y al computador o tableta. El Estado debe asegurar la conectividad de todos los estudiantes, considerando el acceso a Internet como un derecho humano. La familia también necesita tener conocimientos por ser pilar fundamental del aprendizaje.
Las familias tienen que apoyar en tareas, en explicar, orientar y tutorizar a su acudido. Deben tener conocimiento para consultar al docente, enviar información y establecer horarios en casa, comunicarse por videoconferencia o responder a los foros. Docentes y familias se esfuerzan para que los alumnos sigan participando, promocionando y aprendiendo.
Las estrategias como tutorizar, realizar tareas, seleccionar recursos, evaluar, son los aspectos cruciales que todo profesor debe realizar, pero ¿cómo hacerlos en tiempos de educación a distancia? La motivación es la principal y prácticamente la única herramienta para hacer frente a la situación. Hay que conectar el aprendizaje con los conocimientos previos y las experiencias cotidianas; hay que estimular la creatividad aplicándola a situaciones reales y que tengan algún significado.
Otra forma de motivar es despertar la curiosidad, se trata de formar equipos de investigadores, me refiero a influir en lo que aprenden. Lo único que se tiene seguro es que la educación seguirá mediada por el uso de las tecnologías que están aquí de forma permanente.
Fuente: Prof. Brizeida Fernández Sanchez/panamaamerica.com
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1 comentario
Hola, mi nombre es Fabiola Valencia y me gustaría hacer un comentario con respecto a la información que aquí se comparte.
El texto presenta una visión pertinente sobre la importancia de la pedagogía digital en la educación actual, destacando el papel del docente como diseñador de experiencias de aprendizaje y la necesidad de desarrollar competencias digitales tanto en estudiantes como en profesores y familias. Coincido en que la tecnología ya no es un recurso opcional, sino un elemento estructural del proceso educativo, y que su integración requiere no solo habilidades técnicas, sino también un uso crítico y pedagógico.
Sin embargo, el planteamiento tiende a asumir que todos los actores educativos tienen las condiciones necesarias para adaptarse a los entornos digitales, lo cual no siempre corresponde a la realidad. Aunque se menciona la importancia de la conectividad y el acceso a dispositivos, no se profundiza en las desigualdades que existen en muchos contextos, donde el acceso a internet, la formación digital o incluso el acompañamiento familiar son limitados. Esto genera una brecha importante entre lo que se propone y lo que realmente puede implementarse.
Asimismo, el texto enfatiza la responsabilidad del docente en la innovación y adaptación, pero deja en segundo plano las condiciones estructurales que influyen en su práctica, como la carga laboral, la falta de capacitación contextualizada o el acceso a recursos. La profesionalización docente no puede depender únicamente del esfuerzo individual, sino que requiere políticas educativas que garanticen formación pertinente y condiciones adecuadas para su desarrollo.
Desde una perspectiva crítica, considero que la pedagogía digital debe entenderse no solo como el uso de herramientas tecnológicas, sino como una oportunidad para repensar la educación desde el contexto real de los estudiantes. Esto implica reconocer las limitaciones, pero también las posibilidades, y diseñar estrategias que sean viables y significativas. En este sentido, más que centrarse únicamente en la adaptación tecnológica, es necesario fortalecer una pedagogía que priorice la equidad, la inclusión y la pertinencia educativa.