En muchas aulas, las clases magistrales transcurren rápidamente, dejando poco tiempo para que los alumnos asimilen la nueva información. En la escuela secundaria Cedaredge en Delta, Colorado, el profesor de estudios sociales Dante Markley incorpora pausas intencionadas para que sus alumnos de décimo grado puedan detenerse, reflexionar y comprender lo que están aprendiendo, procesando sus ideas en apuntes escritos a mano.
Él llama a esta estrategia «Detente y piensa». A medida que Markley introduce nuevos contenidos —como una lección sobre cuestiones laborales durante la Edad Dorada—, hace pausas en momentos clave para destacar las ideas más importantes. Luego, plantea de una a tres preguntas y pide a los estudiantes que respondan por escrito. En lugar de continuar de inmediato, los estudiantes se toman un tiempo para pensar, organizar sus ideas y escribir sus respuestas en sus cuadernos.
Estas pausas se producen a lo largo de la lección, brindando a los estudiantes oportunidades regulares para procesar la información mientras aún la tienen fresca. Una vez que terminan de escribir, indican que están listos y pueden consultar con un compañero para discutir sus ideas antes de continuar.
La escritura a mano es una parte fundamental de este proceso. Al escribir, los estudiantes no solo registran información, sino que también construyen su comprensión. Jim Heal, experto en ciencias aplicadas del aprendizaje de Learning Science Partners, explica que escribir requiere que los estudiantes decidan qué es lo más importante, organicen sus ideas y conecten la nueva información con lo que ya saben. «El acto de escribir es, en sí mismo, un acto de pensamiento», afirma.
Un estudio de 2025 demostró que la escritura a mano activa una red neuronal más amplia que la escritura a máquina, e involucra múltiples modos de procesamiento: motor, sensorial y cognitivo. Sin embargo, resulta más eficaz cuando los estudiantes deben sintetizar sus ideas al tomar apuntes a mano, en lugar de simplemente copiar textualmente lo que dice el profesor; por lo tanto, las pausas intencionadas son clave.
Para Markley, el impacto es evidente: «Por lo general, en las áreas donde lo han anotado, tenemos una retención mucho mayor».
Al dedicar tiempo a hacer pausas y escribir, Markley ayuda a los estudiantes a comprender mejor el contenido mientras lo aprenden. En su aula, la escritura es más que una herramienta para tomar apuntes: se ha convertido en una forma para que los estudiantes procesen, comprendan y recuerden nuevas ideas.
Para encontrar más estrategias que ayuden a los estudiantes a tomar mejores apuntes, lee el artículo de John Rich para Edutopia, “ 6 estrategias para tomar apuntes de alta calidad ”.
Fuente: edutopia.org

