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Cómo afecta el uso de las TIC a la estructura del aula y a los roles de alumnos y maestros

La omnipresencia de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en muchas de las facetas de nuestras vidas ha cambiado, en muy poco tiempo, nuestra forma de entender el mundo, comunicarnos con los demás y, también, de educar y educarnos en la llamada sociedad de la información. La importancia del acceso a la información como sinónimo de progreso, la naturaleza global de nuestra sociedad que favorece el rápido intercambio de información gracias a ordenadores u otros dispositivos con conexión a Internet, o la aparición de redes colaborativas a distancia, son sólo algunas de las características de esta ya no tan nueva sociedad que la educación debe enseñar a comprender tanto a los alumnos como a los maestros que pretendan formarles.

Un nuevo panorama, que cambia a velocidad de vértigo de la mano de los avances tecnológicos, y que implica una renovación pedagógica de calado con la integración, nunca acrítica, de las TIC en líneas pedagógicas válidas y en muchos casos ya existentes. Lo que, en el mejor de los casos, no implica la mera sustitución de libros de papel por digitales, o de pupitres por ordenadores personales, sino una transformación en profundidad que afecta tanto al espacio de aprendizaje del aula como a los roles que alumnos y maestros han jugado hasta este momento.

Aprendizaje fuera y dentro del aula

Desde sus primeras implementaciones en el ámbito escolar a través de ordenadores durante la década de los ochenta del siglo pasado, el aprendizaje a través de las TIC ha desbordado el espacio delimitado de las aulas, que con el tiempo han ido adaptando su espacio a ordenadores, tabletas, pizarras digitales y demás dispositivos TIC.

Gracias al impacto del e-learning y el aprendizaje virtual en la comunidad educativa, el aprendizaje es ahora accesible desde el hogar del estudiante, que en muchas ocasiones puede elegir donde y cuando recibir esa formación. Sin embargo, el acceso a incontables datos a través de Internet, y la rapidez para intercambiar información propiciada por las redes sociales, ha dado un paso más allá deslocalizando el conocimiento que hasta ahora sólo podía aprenderse en las aulas, dando lugar a nuevos modelos de distribución espacial del aprendizaje como estos:

Un nuevo rol para el alumnado

Pero todo lo anterior es fruto de un cambio aún mayor, que afecta sobremanera la relación que hasta no hace demasiado tiempo mantenía el alumnado con el profesorado como fuente de sabiduría, y su relación con el espacio del aula como lugar donde recibir una formación. Por varios motivos:

Un nuevo rol para el profesorado

El hecho de que, gracias a las TIC, el alumno pueda ser ahora el responsable de su propia formación, pone en jaque el papel del maestro como acreedor de una serie de conocimientos mucho mayores que el de sus aprendices. Pero también obliga al profesorado a adoptar nuevos roles, que siguen haciendo de su figura un elemento crucial para  la educación de sus alumnos, y que implican nuevas prácticas y situaciones como estas:

Fuente: Aulaplaneta.com