Por: Gustavo Felipe Hernández del Forn
Miembro Consultor REDEM en Bolivia
Mucho se ha hablado hasta el presente de integración y resulta una regla casi general, que cuando se piense en integración, se lo haga fundamentalmente en función de política y de economía. Sobre estos dos elementos se ha apoyado prácticamente todo lo que ha sido expuesto sobre este importante tema.
Necesidad política de integración y vinculación económica. Tal pareciera que resolviendo los problemas inherentes a estas cuestiones, ya tendríamos la tan ansiada integración.
Sin embargo, algunas experiencias en determinados países no parecen confirmar lo anterior. A veces se logra una determinada integración, que desaparece rápidamente en el tiempo. Otras veces los supuestos integrados, se involucran en peleas. ¿Qué ha sucedido?, ¿será que la integración aunque conveniente, no es posible?
El asunto es aún más complejo de lo que parece a primera vista. Para algunos la complejidad está en lograr que alguien deje de producir un producto o que otro produzca más de algo. Para otros la cuestión depende de la política, de cuan a la izquierda, a la derecha o al centro se encuentre un país dado.
Por supuesto que los que así piensan, tienen razón, pero no la tienen completa. Omiten un elemento imprescindible de considerar que tiene que ver con la educación y de manera más precisa, con la educación en valores.
Mucho se ha hablado acerca de la tan necesaria integración. Sobre todo en estos últimos años en que se plantea la globalización. Ocurre sin embargo, un fenómeno bien interesante, en alguna medida se van integrando los países desarrollados mientras que el resto parece que no avanza en la misma dirección.
Los países desarrollados cuentan con un potencial económico tal, que aunque necesitan esa integración, realmente no les es tan imperiosa por cuanto pueden, sin ella, continuar su desarrollo. No obstante la práctica demuestra que son justamente esos países los que más se unen y establecen alianzas.
O sea, puede decirse que la integración avanza entre los desarrollados, pero eso no es lo que ocurre con el resto. ¿Qué se aprecia de forma general en los países menos desarrollados o subdesarrollados?, Pues que muchas veces no sólo no se unen, sino que aumentan las diferencias entre ellos.
El mundo actual sigue siendo un mundo de conflictos a pesar de ser "unipolar". Ni siquiera se trata de diferencias entre grandes y pequeños, sino de diferencias entre pequeños.
Lo anterior se refleja en prácticamente todas las esferas. Si se analiza el continente Sudamericano se encuentra:
Problemas entre Bolivia y Chile, Perú y Ecuador, Argentina y Chile, Venezuela y Colombia, etc.
Existen además muchos focos de problemas que aún no han salido a la luz, pero que en cualquier momento lo harán y se complicará aún más la situación, incluso dentro de los propios países.
Es evidente que no basta con compartir algunos recursos, la integración es más. ¿De qué sirve compartir carreteras, oleoductos, etc. si no cambia la forma de pensar?.
Los reclamos territoriales están latentes en casi todos los países subdesarrollados y afloran también otros reclamos.
Esos países reciben en ocasiones cuantiosas sumas en un período relativamente corto para activar supuestamente sus economías, para la educación y para otras muchas cosas, sin embargo esos recursos caen en un saco roto debido a la corrupción y en general la falta de responsabilidad de los gobernantes.
Se recibe mucho y se despilfarra más. De esa forma no hay salida posible. Entonces las soluciones que se proponen son no pagar las deudas, "nacionalizar", etc. y en definitiva "volver al pasado" que ya se conoce no tuvo nada de glorioso, más bien tuvo mucho de despilfarro y de corrupción. Dicen que "ahora va a ser diferente", pero la Historia pronto se encarga de demostrar que para un cambio social, tiene que haber personas capaces de cambiar, personas "diferentes" y esas, no se han formado.
La integración, en el mejor de los casos, ha sido entendida como unión económica, lo cual es muy importante claro está, pero no puede ser lo único, ya que como se ve hay desconfianza y peor aún hay manipulación incorrecta.
El que se unan los que menos lo necesitan y no se unan los que más lo necesitan, es una paradoja explicable por la amplia tradición, que se mantiene y hasta pretende perpetuarse, de buscar sólo lo que desune, o sea, procurar restar, en vez de sumar.
Casi da la impresión de que no hay salida, que sólo queda esperar, pero ¿esperar qué?. Si se espera sin hacer nada, todo continuará igual y entonces dentro de algunos años, estaremos en la misma posición o peor, ya que vemos que poco a poco, otros se van uniendo en alguna medida.
Entonces ¿qué puede hacerse?. No existe una vía única e incluso es necesario que existan varias simultáneamente. Pero es posible hacer algo, el problema es hacerlo lo más rápido posible.
La solución definitiva, tiene que ver con la educación. Se pueden escoger diferentes alternativas que coadyuven a un acercamiento paulatino, a la integración, pero la solución tiene que ver con que toda la población interiorice la necesidad de la misma.