Evaluar en edad temprana
La evaluación en edad temprana se fundamenta en una actividad sistemática y continuada que debe registrarse de cada uno de los alumnos. Este aspecto del hecho educativo, permite consolidar los resultados de la acción pedagógica desarrollada durante cada año escolar.
El plan del docente carece de consistencia cuando se obvia o no se le da la debida importancia al proceso evaluativo. Todo docente responsable con su ejercicio profesional, con sus niños y sus representantes, consigo mismo y con la institución en que trabaja, debe manejar esquemas de evaluación y registro coherentes con la línea institucional, de acuerdo a las necesidades, características e intereses del grupo de niños que tiene a su cargo como facilitador de experiencias de aprendizaje.
Evaluar impone el arte de conocer a cada niño, por lo tanto, la observación y registro de conductas serán la fuente informativa vital para ello. El docente debe también conocer las características propias del desarrollo del grupo de niños con los que trabaja, tomándolas en cuenta en forma de pautas referenciales a las cuales se remitirá para desarrollar el informe evaluativo de forma objetiva. Deberá evaluar en base a parámetros socio afectivos, cognitivos, psicomotores y de lenguaje, estando alerta de los distintos canales que de forma individual, cada niño desarrolla para percibir la realidad en forma de aprendizaje productivo: canales, kinestésicos, visuales, auditivos, olfativos, gustativos y táctiles.
Evaluar en cada período del año escolar
Período de adaptación:
(Primer trimestre del año escolar)
Durante el primer mes, es fundamental el trabajo de adaptación a un nuevo ambiente. La planificación se centra en conocer al docente y éste a los niños, conocer el salón, a los compañeritos, al colegio, conocer y practicar normas de trabajo y convivencia. Los contenidos cognitivos y psicomotores se manejarán en torno a este eje primordial, la profundización en contenidos variará de acuerdo a la edad y a la evolución del proceso mencionado. Después del primer mes de clases, se define y aclara una lista de expectativas para el año escolar en relación a los niños, sus necesidades e intereses. Se revisará y acomodará periódicamente en función del desarrollo del año escolar.
Los principales temas sugeridos para este trimestre pueden ser:
Mi colegio, mis útiles escolares, mis compañeritos de escuela, mi cuerpo, mi familia, mi casa, mis alimentos, el clima, navidad. Los temas se manejarán en forma de proyectos semanales de acuerdo a las necesidades de los niños y sus intereses. Tiene prioridad los temas que surjan de la necesidad de los niños, son ellos los que marcan la pauta temática.
Período de desarrollo:
(Segundo trimestre del año escolar)
Durante este período se recogen y describen el mayor número de observaciones de conductas, haciendo una comparación en relación al estado inicial registrado en el primer trimestre. Se registran dificultades y nuevos avances en todas las áreas de desarrollo. El componente cognitivo toma relevancia y el aspecto psicomotor variará dependiendo de la edad: las edades más pequeñas necesitarán permanentemente desarrollar planes de acción en este aspecto.
Los principales temas sugeridos para este trimestre pueden ser:
Mis juguetes, mis sentimientos, mis amigos, carnaval, el agua, animales domésticos, animales de la granja, fiesta de pascua. Igualmente tienen prioridad los temas que surjan de la necesidad de los niños.
Período de refuerzo y cierre:
Durante este trimestre se reúnen los logros finales en base a las metas propuestas sustentadas en los objetivos que se formularon desde el inicio del año escolar, de acuerdo a las características del grupo de niños. El boletín evaluativo debe reflejar el progreso evidenciado por el estudiante luego del análisis comparativo realizado en el segundo trimestre. Se integran todas las áreas de desarrollo en forma armónica y en el aspecto social, el panorama se extiende más allá del círculo familiar. La forma de identificar los centros de intereses dependerá de las experiencias de aprendizaje vividas por cada grupo. El docente debe estar preparado para hacer el diagnóstico preciso.
Los principales temas sugeridos para este trimestre son:
Insectos, lugares, día del trabajador, día de la madre, día del padre, los abuelos, las plantas, las flores, los minerales, los planetas, deportes, medios de transporte, vacaciones. Son los niños los que marcan la pauta temática.
El área socio afectiva y psicomotora son el eje matriz en la planificación de 0 a 3 años de edad. El área cognitiva toma importancia a partir de los cuatro años de edad, con los conceptos lógicos matemáticos y el adecuado proceso de pre-lectura y pre-escritura. Esto no significa que el área cognitiva es dejada de lado en la planificación y posterior evaluación, ésta mantiene su espacio de planificación y evaluación acorde a las expectativas que por nivel se esperan de cada niño
Tener un esquema de acción definido facilita al trabajo evaluativo. Se evalúa durante toda la rutina diaria. Se realizan registros anecdóticos relevantes en relación al progreso de cada niño, deben ser sencillos y prácticos ya que constituyen uno de los elementos de información más importante, junto a las listas de cotejo, para la redacción del informe evaluativo.
Es de vital importancia que la redacción del informe refleje con absoluta objetividad el progreso del estudiante en base al resumen de conductas observadas. Debe evitarse la redacción personalizada y los juicios sin sustento explicativo. El toque personal lo dará el maestro cuando al final del boletín, en forma aparte, expresa sentimientos en relación a la ejecución del alumno en forma de sierre socio afectivo en cada período.