Promover el desarrollo integral de las personas sigue siendo una tarea pendiente de la educación en este siglo, a pesar de que se cuenta con descubrimientos neurocientíficos y conocimientos psicológicos sobre cómo funciona nuestra Unidad Cerebro Mente (UCM), posibilitando comprender no sólo la naturaleza humana, sino además, las diferencias cerebro-mentales en las capacidades individuales lo que lleva a que cada individuo sea único e irrepetible y por tanto valioso por sus talentos personales.
Si a la Educación, que viene de "educcare" o sea sacar de adentro el potencial, la entendemos como un proceso de vida que involucra, no solamente conocimientos y habilidades, sino que tiene que ver con la esencia misma del ser: sus sentimientos, el sentido y el significado de la vida no debería ser ni estática ni homogénea, sino que debe atender y ser pertinente a las diferencias que se presentan entre cada persona. .
Desde 1998 en adelante, la investigación científica en las ciencias del cerebro o neurociencia avanza a gran velocidad. Estas últimas constituyen un ejemplo acabado de lo que podríamos denominar una disciplina, es decir, la interacción de diversas ciencias que operan en los distintos niveles de organización biológica (molecular, celular, tisular, orgánico, etc) para entender integralmente la función del sistema biológico más complejo que conocemos: nuestra Unidad Cerebro Mente (UCM).
Ahora bien, ¿cuál es esa función que la neurociencia como disciplina integral intenta comprender? Se trata, nada menos, que de penetrar el misterio de la relación entre la mente, la conducta y la actividad propia del tejido nervioso. Es decir, trata de desentrañar la manera de cómo la actividad del cerebro se relaciona con la psiquis y el comportamiento.
Estudiar el cerebro es imprescindible para poder comprender no sólo los procesos de aprendizaje, sino también nuestros comportamientos. Hoy teniendo como base los nuevos conocimientos sobre el Cerebro y el Comportamiento Humano aportados por la ciencia en los últimos 20 años, pero principalmente de investigaciones realizadas en el campo de la Neurociencia (que es cuando comienza ha hacerse posible estudiar in vivo y al instante el cerebro humano) se empieza a acelerar la gestación de un proceso de Revolución Mental que nos posibilita encontrar respuestas y soluciones a ciertas interrogantes que plantean los actuales paradigmas educativos.
La incorporación de estos conocimientos y su uso eficiente, es de fundamental importancia para el Aprendizaje Efectivo y el Desarrollo Humano, abriendo además un nuevo espacio para la comprensión de la mente, que revela que la conducta está relacionada con:
- La estructura de diversos módulos cerebral
- Su buen o mal funcionamiento
- El tipo de información que ha sido registrada en la memoria durante nuestra formación
Se ha comprobado que en la estructuración de nuestro cerebro y por ende, de nuestras conductas, el factor genético comparte la responsabilidad con la formación que el medio familiar, escolar y social nos ha proporcionado.
Hoy, ya en el siglo XXI, así como la Unidad Cerebro Mente (UCM) de los individuos enfrenta problemas ante los cuales sus recursos de adaptación y sus mecanismos de defensa usuales no funcionan (teniendo presente que es la misma que tenia el homo sapiens en la sabana Africana), el sistema educativo de la mayoría de nuestros paises, necesita un ¨ajuste¨ y re-adaptación en su enfoque, visión objetivos. Poder incorporar herramientas de neurosicoeducación les posibilitará cumplir con su verdadero rol (el que nunca debió haberse perdido).
Hoy, ya conociendo nuestra naturaleza, el rol de la educación debería ser entonces ocuparse de desarrollar el potencial que cada persona posee, reconociendo y tolerando las diferencias y teniendo la capacidad de poder implementar en todos los niveles de enseñanza diferentes forma de medir y hacer uso de ¨las inteligencias¨, pues cada uno es inteligente a su manera (**) y es necesario, en toda sociedad que se considere sana, la inclusión de todos los individuos como indispensables para aportar a su construcción, más aún sabiendo hoy que la función principal del cerebro es la función social.
"Somos nuestro cerebro", y entendemos que los compromisos con causa, como el que poseemos desde Neurocapital Humano: democratizar el acceso a la neurosicoeducación y al neurosicoentrenamiento como herramientas que posibilitan comprender y fortalecer no sólo los procesos de aprendizaje, sino también los comportamientos humanos, son "presente permanente" y en épocas de crisis recobran mayor vigor; consideramos entonces, que debemos seguir perseverando en la construcción y democratización en la aplicación de métodos y sistemas que posibiliten el acceso a una Educación de Calidad como derecho universal de la humanidad en su conjunto.
Creemos que se necesita además de una acción comprometida, de participación, innovación y trabajo en red con diversos actores sociales, ya que son complementos claves de apertura al cambio y a nuevos aprendizajes; con ello, estamos haciendo uso de nuestras neuronas espejo, claves ellas en el proceso de aprendizaje por imitación y en la empatía, tan necesarios para la buena convivencia, en una familia (pilar de a sociedad), como en la comunidad educativa y en las sociedades y naciones.
Para el investigador Giacomo Rizzolatti, la existencia de la neuronas espejo es la demostración de que somos seres sociales, y que estamos diseñados para estar unos con otros, para aprender por imitación. El descubrimiento de estas neuronas en 1996 supuso una verdadera revolución en el mundo de la psicología. Se trata de una estirpe de neuronas que se activan en nuestro cerebro al observar acciones, emociones y sentimientos en los demás para sentirlos como propios. Es decir, imitan lo que percibimos, y se la denomina neuronas espejo precisamente porque reflejan la acción del individuo al que se está observando.
Pero el sistema espejo tiene muchas más implicaciones que las de imitar movimientos, sentimientos o emociones de los demás. El sistema permite comprender lo que piensan otros individuos, logran ponerte en el lugar del otro. De este modo surge la empatía y la posibilidad de imaginar lo que el otro está pensando.
Todo esto nos hace pensar que las neuronas espejo son el mecanismo esencial para comprender las intenciones de otros, para desarrollar una teoría de la mente y, por ende, para capacitarnos para la vida social, ya que, la capacidad de adoptar el punto de vista de otro supone, entre otras cosas, la posibilidad de un aprendizaje basado en la imitación, vital no sólo para la vida en sociedad sino también para la transmisión de la cultura.
Este elemento tiene importantes consecuencias también desde el punto de vista evolutivo, ya que el sistema espejo marcaría un antes y un después en el debate entre naturaleza y cultura. La naturaleza humana depende de modo crucial de la capacidad de aprendizaje facilitada, al menos parcialmente, por este sistema. Gracias a él el cerebro humano se especializó para la cultura y se convirtió en el órgano por excelencia de la diversidad cultural. O, lo que es lo mismo, es lo que nos permite ser esencialmente humanos.
La educación del siglo XXI debe ayudar a descubrir cuáles son las potencialidades y talentos y cuáles las fortalezas de cada individuo. Pero el poder ¨ver¨ y hacer un uso eficiente de esas habilidades en beneficio del conjunto social, es también un reto y desafío por asumir. Lo es además, el enseñar a ser empáticos, cooperativos, a trabajar en equipo y a ser ciudadanos comprometidos (desde el aula, en la familia y en el resto de los ámbitos de socialización), si deseamos revertir los graves problemas de convivencia y violencia que se viven en los tiempos actuales. (a nivel individual, escolar, de pareja-familiar, laboral, social y mundial).
La imitación es uno de los motores esenciales del aprender humano, pero es imitable todo comportamiento observado (tanto constructivo como destructivo), de allí la importancia de concientizarnos sobre la existencia de este mecanismo para utilizarlo con ¨buenos¨ ejemplos que ayuden a imitar conductas saludables, solidarias y humanas y por qué no también las optimistas y alegres para poder cada día, se un poquito más felices.
Así lograremos que nuestras naciones y el mundo entero comiencen el verdadero un proceso de transformación que se necesita para superar las épocas de crisis, que inevitablemente seguirán existiendo ya por el solo hecho de que nuestra UCM no esta adaptada al mundo moderno. La buena noticia es que la cultura ha reemplazado a la evolución en el proceso de crear nuevas estructuras cerebrales humanas, y por tanto tiene una gran influencia en la construcción de nuestro destino.
Por tanto, se puede readaptar a la UCCM con la implementación y fomento de neurocultura y utilizando como herramientas para ese proceso a la neurosicoeducación y al neurosicoentrenamiento. Los invito a sumarse al desafío! Hasta pronto.
** Howard Gardner, en Las Inteligencias Múltiples)