BOLETÍN  REDEM
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LA ESTRATEGIA DEL EMPODERAMIENTO EN  LA RECONSTRUCCIÓN DEL CURRÍCULO CON BASE A LA EDUCACIÓN COMO CONTINUO HUMANO
  El estado venezolano, en la actualidad, vive una transición histórica acogida por la sociedad al promover transformaciones en los distintos ámbitos, especialmente en el contexto educativo. Es por ello que tiene como primera finalidad prever la sustentabilidad en el proceso de formación con la participación del Estado, la familia y la sociedad, para el cual es necesario y prioritario considerar la relación integral de estos agentes, que a través de los actores sociales, propician una proyección por toda la vida escolar y humana del ciudadano.   Según reportes del Ministerio de Educación y Deportes (2005), el ser humano en su educación estará siempre expuesto y sujeto a condiciones internas y externas, formales y extraformales, a transposición de pensamientos, concepciones, métodos, técnicas, sujeto a paradigmas que no son producto de sus propios procesos y cuya universalización ha surgido y ha sido impuesta por quienes han tenido la responsabilidad de la ejecución y mando de las políticas educativas. Por ello no es fácil internalizar los procesos y cambios en la educación, según lo manifiesta Carvajal (2004). Este autor, señala que la eduación básica venezolana ha estado sujeta a diferentes cambios que han impulsado a la reconstrucción de programas, donde se hace mayor énfasis en los mismos, desde el punto de vista social-comunitario.

Ahora bien, en relación a estos cambios, el Ministerio de Educación y Deportes (2005), presenta una nueva concepción de educación, considera a la misma como un continuo humano, localizado, territorial, que atienda los procesos de enseñanza y aprendizaje como una unidad compleja de naturaleza humana, total e integral, correspondiendo los niveles y modalidades a los momentos del desarrollo propio de cada edad en su estado físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico, en períodos sucesivos donde cada uno engloba al anterior, creando las condiciones de aptitud, vocación y aspiración a ser atendidas por el Sistema Educativo.  En este sentido, se pretende, a través de esta política educativa, tener una concepción holística del ser humano en desarrollo, con una exigencia en la articulación, continuidad curricular y pedagógica entre cada uno de los niveles del Sistema Educativo, incluyendo todas las modalidades. Con esta concepción, según Izturiz (2005), se permitirá el fortalecimiento de cada educando(a) como persona, el conocimiento de sus propias capacidades y competencias, su formación dentro del concepto de progresividad alimentada por los períodos de vida como continuidad que considera las condicionantes externas en lo antrópico, social, cultural y neohistórico.

El proceso educativo, tal como lo establece la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, está estrechamente vinculado al trabajo, a fin de armonizar educación con todas las actividades productivas propias del desarrollo social local, regional y nacional, a través de la orientación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes; formándolos(as)  en, por y para el trabajo creador y productivo, que le permita satisfacer necesidades básicas, contribuir al desarrollo regional y por ende nacional como formación permanente.

Por otro lado, esta concepción humana, integral y progresiva de la educación considera el inicio de la enseñanza y el aprendizaje en el vientre materno, pasando luego el nacimiento, en la formación e integral por períodos sucesivos que, en síntesis progresivas elevadas, cada una contiene a los anteriores, determinando un proceso de continuidad como fundamento de la esperanza de vida escolar.  El Ministerio de Educación y Deportes (2005), como rector de esta política educativa, orienta la discusión sobre la base de lineamientos generales y específicos correspondiente a cada nivel y modalidad, bajo la concepción integral y visión del hombre como ser social, en el que cada una de sus etapas de desarrollo están vinculadas entre sí y al mismo tiempo y espacio que le condiciona su desarrollo. Este enfoque humanista que caracteriza tal política se manifiesta en el plano curricular, administrativo, académico, de infraestructura, dotación y formación docente.

Estos planteamientos, conllevan a una nueva concepción de la escuela. Según Izturiz (2005), ésta se considera como un espacio de concreción de las acciones y como principal forma organizada del poder del Estado, donde se ha de promover la participación para lograr los cambios institucionales y culturales necesarios para consolidar un modelo social, denominado modelo de desarrollo endógeno, orientado a la sustentabilidad ambiental para alcanzar una nueva calidad de vida. En este sentido, la escuela es entonces, un eje clave en la trilogía Estado - Sociedad y Territorio, se convierte en el eje para la formación en participación del ciudadano en un modelo espiral, donde se contempla el ser, el saber, el hacer y convivir. Desde estas perspectivas,  la escuela, conjuntamente con la participación de los actores sociales (docentes, padres y representantes y alumnos), adquiere una fortaleza para accionar nuevas estrategias que permitirán orientar una concepción y transformación curricular, fundado en forma paralela con los períodos de vida del ser humano y su contexto témpano-espacial.

Ahora bien, el sistema educativo venezolano propone un modelo de equilibrio, donde los objetivos y estrategias son la garantía al acceso, la permanencia y la prosecución de todos y todas en el sistema educativo, con la intencionalidad de que el Estado, conjuntamente con la familia y la sociedad dada la escuela, pueda garantizar la educación como un derecho humano y social. De esta forma, se pretende articular la producción de bienes y servicios, con pertinencia social, de tal manera que se contribuya a elevar la eficiencia productiva. Pera el logro de todas las acciones  es necesario el desarrollo de plantas físicas dotadas, con materiales didácticos y mobiliario, ya que con la escasez de recursos como los señalados se infiere que es imposible estas acciones.
Es lógico, interpretar que los objetivos previstos en el contexto educativo actual, debe contar con la implementación de estrategias, para lograr los cambios y transformaciones en el sistema venezolano. Es por ello que en este estudio, se hará énfasis sobre una de las estrategias que presenta la nueva educación venezolana, como es la transformación curricular. Esta estrategia apunta a garantizar la inducción progresiva y la calidad educativa. Ahora bien, esta transformación curricular debe ser contemplada en un plano socio-cultural como aspecto sustantivo en el fortalecimiento de la calidad formal y política. De acuerdo a la autora de esta investigación, este fortalecimiento se puede lograr con el uso de una estrategia de acción como el empoderamiento. La misma asume que las organizaciones, como las escuelas, a través de los sectores sociales pueden crear condiciones favorables para empoderarse y crear un aspecto clave que es ganar conciencia y el fortalecimiento propio, esto es posible tras la autoorganización de los actores sociales (docentes, padres y representantes y alumnos) en torno a sus necesidades prácticas para asumir conciencia y poder, para alcanzar la satisfacción de necesidades estratégicas y formar los agentes activos en los procesos en desarrollo. De acuerdo a Foro sobre Estado y la Educación (2004), algunos de los propósitos del proyecto educativo nacional, se señala que los actores sociales, contemplados en los postulados consagrados en la Constitución Bolivariana de Venezuela, son los primeros en actuar, para consolidar la refundación de una nueva república, tal como se manifiesta en uno de los artículos donde se señala: "…para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, hay que regirse por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad…" (p. 1).

En este sentido, la democratización protagónica se concreta en el proceso de elaboración, planificación, ejecución y evaluación de políticas públicas como a la concreción de un proyecto curricular, donde tomen protagonismo los actores sociales, desde las escuelas, donde los docentes, estudiantes, representantes y demás sectores comunitarios, viabilizan en la práctica la construcción del currículo en función de las necesidades del entorno. En el Art. 70 de la Constitución Bolivariana se establece la participación, tanto en el plano político como en lo social-económico. En consecuencia, tal como se plantea en esta investigación, el empoderamiento facilita el poder y la participación para el logro de proyectos educativos. En el artículo (ob. cit.) se señala que los procedimientos para realizar la participación son:

"medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, … y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas formas, incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad" (p. 38)

En relación al artículo anterior, los mecanismos de participación, con base a el elemento protagónico, incluye en la nueva concepción de los proyectos educativos, integra lo comunitario, la realización constante de asambleas de ciudadanas y ciudadanos, cuyas decisiones tienen carácter vinculante, para la contribución de nuevos tejidos sociales en el marco de la búsqueda de la construcción de un plano económico-social. Se puede inferir que, desde la escuela como espacio de interacción, y con conocimientos de las exigencias actuales, los proyectos educativos integrales comunitarios se han de elaborar en conjunto para fortalecer la participación de todos en beneficio de la comunidad. Es así como en los propósitos del proyecto educativo nacional se fomenta como propuesta de educación para la vida y la libertad, como agenciamiento de los asuntos públicos a través de un nuevo modelo de gestión. Esta visión de protagonismo de los ciudadanos y ciudadanas como son los actores sociales, contemplada en las actuales políticas educativas, le confiere poder a la ciudadanía, y es con la estrategia de empoderamiento que se podrá logra entonces la propuesta de agregar al currículo básico nacional los elementos que permitan conseguir beneficios económicos-sociales en las comunidades, al integrar a la ciudadanía a la construcción de proyectos educativos, y es a través de una visión autogestionaria y cogestionaria que se pudiera lograr.

Autores: García de Medina, Meralda y Arellano Ofelia
Año: (2008)


31 de Octubre de 2008
   Por: Meralda García de Medina
            Miembro Consultor REDEM en Venezuela


  
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