BOLETÍN  REDEM
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31 de Agosto del 2009
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LA PEDAGOGIA CRÍTICA EN EL AULA PLURAL



En el aula el docente guía, modera, rescata y resalta las contribuciones grupales sobre un tema social o humanístico y por ello se dice que es responsable de su moralidad primero para después ser capaz de construir criterios junto con el grupo.

       Cuando es un profesional disciplinado, porque conoce su disciplina y se actualiza, puede impulsar al grupo a la crítica teórica y de los contenidos de la materia, es un experto en análisis contrastivo, o enfocarse a la práctica y la vivencia para enseñar a ver la realidad política, económica y social en la que viven los alumnos.  Y ello supone que ambos actores sean expertos en el trabajo autónomo pero comprometidos con la construcción de consensos, teniendo siempre en mente que las verdades no son permanentes, no son productos terminados como no lo son ninguna de las competencias genéricas porque continúa su evolución a lo largo de la vida.

          En el modelo por competencias es el docente a quien le corresponde ser el modelador de criterios en el aula, en los terrenos de la moral propia, que le permite formar a los alumnos en la lectura de la realidad política, económica y social en que vive.  Le corresponde ser el crítico moral que está responsablemente capacitado para guiar en la formación de criterios sobre su entorno vital al alumno, y al mismo tiempo exhibir su capacidad de abstracción, la neutralidad que le permite presentar el panorama a escala multicultural sin forzar posiciones, pero generando la indagación y la información; incluso, en los espacios adecuados, la confrontación de posturas por parte de los alumnos en un marco de reconocimiento y mesura, con equidad y sin perder de vista los objetivos plurales. 

       En algún lugar se unieron los pensadores y los críticos sociales para debatir sobre el desarrollo y el mejor interés de los ciudadanos jóvenes.  Primero en su comunidad, después en reuniones internacionales; o convocados por UNESCO para resolver temas relacionados con los cambios en la misión de la educación superior; interacción de la educación superior con la sociedad, impacto del proceso de cambio sobre la educación superior, diversificación y flexibilidad junto con la promoción del aprendizaje para toda la vida, acceso a la educación superior.

       Ningún parecido con la dinámica social anterior a la globalización, una clase que acostumbra viajar de negocios, estudio o placer, donde los lectores podrán identificar el origen de diferentes frases como pedir un aventón diciendo dame la colita, describir un obelisco diciendo que es el pene del mundo, comentar con una conocida del congreso lo secuestramos? Frases alguna vez consideradas como marcas distintivas de una cultura, pero ignorando si en realidad el grueso de los habitantes las comparte y muchas veces sin conocer cual es su vida cotidiana.  El pensamiento crítico de la globalización es incluyente y es complejo requiere de civilidad, apertura y cambio.

          El desconocimiento del papel protagonista que tiene el docente y sus imbricaciones limita la participación responsable y el pensamiento crítico sobre su propia postura, es decir, deben formarse en el pensamiento plural y su reglamentación como corresponde a la política, con el fin de facilitar los procesos y la convivencia, por el humanismo (Delors, 1996).  Desde el punto de vista de competencias, debe conocer, hacer, ser y convivir inmerso en una filosofía organizacional y política que le guíe en la construcción de estrategias en el aula.

          Pedro Ortega (2006) menciona que debemos educar en el aula para la convivencia, para gestionar el conflicto, dialogar y reconocer al otro, agregando que incluso el docente se hará cargo del otro; y no es que no lo pueda hacer el docente quien considera que por largo tiempo ha lidiado con las presiones institucionales cambiantes, sin estar informado de su génesis, pero con responsabilidad ante el alumnado; solo que también hace falta que lo desarrolle y lo practique el superior, hasta el eslabón mas alto, porque la institución como la organización es un sistema en el que se dan interrelaciones e interacciones.

       El desarrollo por parte del docente de los ejes transversales, como integradores de los cuatro pilares del aprendizaje, está unido al desarrollo profesional propio, llama al cambio en el conocimiento propio, en el contexto y realista, con el fin de acercar el curriculum a la vida real y darle coherencia interna y externa.

          La nueva visión transdisciplinar es ideológica, es moral y es total, está fundamentada en el desarrollo del pensamiento y del significado social.  Propone que los proyectos no se terminan al terminar su redacción porque ha de asegurarse su concretización en el nivel del aula (Arteaga, 2005, Fernández y Velasco, 2005) y el proceso lleva tiempo, y requieren ser informados, desglozados, comprendidos, y compartidos.

          Cuando Delors (1996) expone los horizontes y las tensiones, menciona el paso de la cohesión social a la participación democrática; hay que rescatar el liderazgo informado y las capacidades sociales; con el respeto por los procesos naturales que se dan entre gente pensante, reflexiva y comprometida (con esperanza compartida) con la formación de ciudadanos mundiales que planean para un futuro planetario. 


Bibliografía

Arteaga, M (2005). Moderlo Tridimensionasl de Transversalidad. Caracas. Investigación y Posgrado ISSN 1316-0087, v.20 n2. oct.

Delors, J. et al. (1996). La Educación Encierra un Tesoro.  Paris. UNESCO

Fernandez y Velasco (2005)

Ortega, P. y Mínguez, R. (2001). La educación moral del ciudadano de hoy.         Barcelona. Editorial Paidós.


   Por: Beatriz Romero Noyola  
            Colaboradora REDEM en México