La defensa que hoy se hace de las investigaciones cualitativo vs. lo cuantitativas no es nueva, tiene al menos el mismo siglo del debate posmoderno cuestionando los cimientos de la modernidad. Han sido evidentes los errores reconocidos a la investigación cuantitativa, en general: el objetivismo, la pretendida o añorada objetividad del investigador, la desvalorización del contexto socio- cultural, el no tomar en cuenta las emociones y particularidades de los sujetos, la verticalidad y el carácter monológico que pretender ver la realidad como una condición estática que puede ser medible y controlable.
Por el contrario, las investigaciones de orden cualitativo se presenta como un reconocimiento a la relatividad de la ciencia, a la inexistencia de las verdades absolutas, a la revalorización del contexto, la cultura, la subjetividad, a la horizontalidad de la investigación y al carácter dialógico, en donde objeto y sujeto forman parte de una misma realidad, no están separados. Se pretende romper con las ataduras de los rituales metodológicos, haciendo más importante la esencia del conocimiento, su sentido que la rigurosidad de los procedimientos utilizados. Frente a esta discusión así planteada es difícil no tomar parte a favor de lo cualitativo. Sin embargo, el objetivo de este artículo es precisamente advertir sobre posibles riesgos en los que pudiera caer la perspectiva de la investigación cualitativa.
¿EL POSITIVISMO HA MUERTO? Para argumentar esta tesis constantemente se cita las conclusiones a las que llego el V Simposio Mundial de Filosofía del Conocimiento (EEUU-1969), en donde se pretendió levantar el "acta de defunción" de esta corriente. Quien escribe comparte parte de la intención y de los deseos de quienes a diario decretan la muerte del positivismo, pero considero que a pesar del discurso y los deseos el positivismo esta "vivito y coleando", mas que nunca, sobretodo con el uso que hoy se les da a las nuevas tecnologías, donde somos fríos consumidores de información y poco generadores de nuevos conocimientos. Considero que esta discusión de lo cualitativo vs. lo cuantitativo y la correspondiente parcialización hacia lo primero sobre lo segundo, pudiera caer en el mismo reduccionismo que tanto se le ha criticado a la investigación cuantitativa por tomar en cuenta solo la realidad medible y verificable.
Hoy todo lo que tenga que ver con el paradigma positivista produce una reacción adversa, nadie quiere que lo tilden de conductivista y mucho se cuidan de hacer uso del método hipotético deductivo y de las categorías propias del positivismo: objetividad, comprobación, explicación. Por el contrario hoy "todos somos cualitativos", constructivistas, hermenéuticos, etnográficos, no importa si al final nuestras investigaciones, después de un largo discurso cualitativo, terminamos hablando de datos, muestras, instrumentos, variables, experimentos, objetividad, validez y verdad.
Este reduccionismo es, a mi modo de ver, mas un "modismo intelectual", que una perspectiva onto- espistemológica. Lo cualitativo pudiera estar sirviendo, entre otras cosas, para marginar lo cuantitativo, no solo por la criticas que siempre se le han hecho por su insuficiencia para explicar la realidad sino por el desconocimiento y en algunos casos hasta la fobia que muchos científicos sociales le tienen a lo quántico Pero lo mas importante es que este reduccionismo ignora y margina la historia de la ciencia, esa ciencia que tiene en el positivismo su partida de nacimiento.