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Consecuencias psicológicas de la violencia familiar en los niños

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31 de julio del 2010
El término violencia familiar hace referencia a cualquier forma de abuso, ya sea físico, psicológico o sexual, que tiene lugar en la relación entre los miembros de una familia (Corsi,1994). Como todo abuso, implica un desequilibrio de poder, y es ejercido desde el más fuerte hacia el más débil con el fin último de ejercer un control sobre la relación. Tradicionalmente, en nuestra sociedad sigue presente un modelo androcéntrico en el que mujeres y hombres ocupan posiciones diferentes y en el que las mujeres siguen discriminadas económica, social, cultural y emocionalmente respecto a los hombres. Lo que hace que muchos hombres sigan considerando a la mujer -y también a los hijos e hijas- como un objeto de su propiedad y sobre el que tiene plena potestad para decidir. La violencia de género (según la Ley Integral contra la violencia de género, 2004) se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.

Las mujeres y los niños son las principales víctimas que sufren la violencia doméstica o familiar. Mientras que en el caso de las mujeres maltratadas existe una creciente proliferación tanto de investigaciones como de recursos de ayuda, la atención e intervención sobre las consecuencias que se derivan para sus hijos es todavía bastante escasa. El objetivo del presente artículo es el de señalar la gravedad de las repercusiones que supone para los hijos de hogares violentos el haber sido víctima o testigo del maltrato familiar, haciendo especial hincapié en el aspecto traumático de tal experiencia y en las líneas básicas a seguir en la intervención y prevención de comportamientos violentos en estos menores.  Tenemos que incidir y resaltar que además de ser altamente probable que los niños sean también victimas directas de violencia física o psicológica, los hijos de mujeres maltratadas son receptores directos de la violencia contra sus madres, aunque ellos directamente no hayan recibido ni un solo golpe.

Viven cian  la angustia de la madre maltratada, su temor, inseguridad, tristeza, les produce una elevada inseguridad y confusión. Esa angustia se traduce en numerosos trastornos físicos, terrores nocturnos, enuresis, alteraciones del sueño cansancio, problemas alimentarios, ansiedad, estrés, depresión.

La UNICEF señala que aunque no se les ponga la mano encima, presenciar o escuchar situaciones violentas tiene efectos psicológicos negativos en los hijos. Aunque no sean el objeto directo de las agresiones, padecen violencia psicológica, que es una forma de maltrato infantil y que la convención internacional de los derechos del niño, considera una forma de maltrato infantil y la recoge el artículo 19 como "violencia mental".

Los niños que crecen dentro de la violencia, viven en la violencia, crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre adultos (sabe de children ong).

Pero lo peor, al estar en fase de crecimiento y desarrollo madurativo, conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador y maltratada. Interiorizan patrones de comportamiento violentos y no discriminan lo que es adecuado o esta bien, de lo que es justificable. En la mayoría de los casos la violencia se produce en etapas donde los niños maduran su desarrollo psicológico.  Las agresiones de una figura primordial de referencia en su desarrollo (el padre) sobre el agente de socialización  por excelencia (la madre). 

Es un mito, dentro de la violencia contra la mujer, que la conducta violenta del agresor a la mujer no es un riesgo para los hijos. Sin embargo, muchísimos estudios prueban que los hijos, sean victimas directas o indirectas, padecen enormes consecuencias negativas, tanto para su desarrollo físico como psicológico. Afectando sus emociones, pensamientos, valores, comportamiento, rendimiento escolar y adaptación social. Manifiestan conductas externas: agresivas, antisociales, desafiantes, miedo, baja autoestima, ansiedad, depresión síntomas somáticos.

Efectos en los niños, víctimas o testigos, de la violencia de género

Las alteraciones detectadas en los niños/as afectan a diferentes áreas: física, emocional, cognitiva, conductual y social  (Wolak, 1998):

Problemas físicos:

- Retraso en el crecimiento.
- Dificultad o problemas en el sueño y en la alimentación.
- Regresiones.
- Menos habilidades motoras.
- Síntomas psicosomáticos (eczemas, asma...).
- Inapetencia, anorexia.

Problemas emocionales:

- Ansiedad.
- Ira.
- Depresión.
- Aislamiento.
- Baja autoestima.
- Estrés post-traumático.

Problemas cognitivos:

- Retraso en el lenguaje.
- Retraso del desarrollo.
- Retraso escolar (rendimiento).

Problemas de conducta:

- Agresión.
- Crueldad con animales.
- Rabietas.
- Desinhibiciones.
- Inmadurez.
- Delincuencia.
- Déficit de atención-hiperactividad.
- Toxodependencias.

Problemas sociales:

- Escasas habilidades sociales.
- Introspección o retraimiento.
- Rechazo.
- Falta de empatía/Agresividad/Conducta desafiante.


La violencia familiar como modelo de aprendizaje.

Lo mas importante es que este tipo de situaciones constituye un modelo de aprendizaje de conductas violentas dentro del hogar, algo que junto a factores han demostrado poseer un papel relevante en el riesgo de ejercer violencia contra la pareja en edad adulta, entre ellos los trastornos de conducta seguidos por la exposición a la violencia domestica entre los padres y los sistemas de castigo basados en el poder.

Las justificaciones aprendidas que utilizan para ejercer la violencia

1) El hombre es el que manda en la familia; todos los demás deben obedecerle.

2) Las mujeres son inferiores al hombre y no tienen los mismos derechos.

3) Si un hombre golpea a una mujer es porque se lo merece o porque ella lo provoca.

4) El pegar a las mujeres es normal, es frecuente y no tiene repercusiones.

5) Si quieres que te respeten tienes que ser violento.

Las personas que viven dentro de la violencia familiar, deben tomar medidas y pedir ayuda, hay muchos centros de ayuda  las mujeres maltratadas como (el centro de emergencia mujer) es necesario tener una vida emocional sana de la madre como la de los hijos. Muchas veces es mejor que los niños crezcan sin la imagen del padre maltratador a que inculque en ellos actitudes y efectos negativos.

   Por: Carolina Gómez Lazo  
            Consultora  REDEM en Perú


  
Nombre: Roque Luis Vera Rojas
Email: roluver@hotmail.com
Mensaje: El tema resulta de bastante interés para los educadores.
Nombre: sonia lascano
Email: sonylascano@hotmail.com
Mensaje: hola muy interesante este tema me gusto porque me ensena a compartir y a practicarlo con mis hijos.gracias por compartirlo