Hace falta un método para educar, un itinerario con el que la persona pueda verificar la capacidad de humanizar que posee el cristianismo, la capacidad de educar la razón y la libertad de modo que pueda contribuir a construir una humanidad más humana.
Educar desde el respeto:
Es una persona como los padres y maestros y, por tanto, no puede ser tomada como medio sino como fin; educar no es manipular. Hay que respetar la originalidad, el proceso de crecimiento, etc.… de cada uno.
Educar desde la exigencia comprensiva:
No exigir por exigir, sino como forma de amor. Quien de verdad nos quiere nos exige que demos lo mejor de nosotros mismos y no nos quedemos a mitad de camino. Pero todo esto combinando exigencia con comprensión. Acomodándonos a cada uno, no pidiendo más de la cuenta. Hay que proponer ideales, utopías, ayudar a soñar con un mundo distinto. Para ser Educador es necesario tener algo de poeta (soñador) y algo de pirata (quebrantar algunas normas caducadas).
Educar desde la paciencia:
"Kilo y medio de paciencia concentrada" pide Gabriel Celaya para un buen educador. La educación es siembra, no lo olvidemos; la cosecha vendrá después. Es necesario aguardar el momento oportuno: la fruta verde carece de sabor y puede hacer daño; la demasiado madura se cae del árbol y generalmente se estropea. Tener paciencia es también dar oportunidades.
Educar desde el testimonio:
La primera cosa que influye es la manera de ser del educador; la segunda lo que hace, la tercera lo que dice. "Lo que eres me grita tan fuerte que no me deja oír lo que dices". Se trata de ser coherentes en la medida de lo posible. En la Educación para el amor el papel de los padres es importantísimo e indispensable.
Educar desde el amor:
Solo educa verdaderamente quien ama. El amor nos lleva, como en la parábola del buen samaritano, a:
- Ver a nuestro educando y no pasar de largo sin enterarnos;
- Aproximarnos a él, no dar un rodeo.
Hacernos sus prójimos es tanto como intentar vivir su misma realidad, entender su lenguaje…
- Compadecer con él…
- Ayudarle en lo que necesita, no en lo que nosotros querríamos ayudarle…
- Lograr que se valga por sí mismo…
Educar es ayudar a que cada uno vaya tirando sus muletas y camine por sí mismo.