BOLETÍN  REDEM
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31 de Mayo del 2009
Por favor, no ayuden la agricultura... proporcionen a los agricultores una educación UTIL
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En apenas 12 años la agricultura brasileña duplicó su producción de granos, pasando de 58 a 122 millones de toneladas al año; adicionalmente obtuvo significativos incrementos en la producción y exportación de otros importantes rubros agrícolas y pecuarios. Sin anuncios ni celebraciones, la agricultura asumió el papel de "locomotora" de la economía brasileña y está
dando una enorme ayuda a la solución de los problemas nacionales. Y dicho sea de paso, esto ocurrió gracias a la iniciativa y al esfuerzo de los propios agricultores, quienes conquistaron este éxito con mínima ayuda gubernamental.


En esos mismos 12 años los gobiernos no formularon macro políticas de apoyo al desarrollo de la agricultura, no hicieron grandes inversiones en infraestructuras de caminos, puertos y almacenaje, no instituyeron el deseado seguro agrícola y redujeron el monto del crédito rural oficial. Privatizaron las carreteras e instituyeron peajes que aumentaron los costos
de producción y distribución de los alimentos. No concedieron subsidios a sus productores, tampoco adoptaron importantes medidas arancelarias de protección contra la importación de productos agrícolas del extranjero.


En dicho período algo similar ocurrió en el ámbito externo: el FMI, la OMC y el Banco Mundial no cambiaron sus políticas con relación al agro; los precios de nuestros productos de exportación no siempre fueron favorables, los países ricos continuaron subsidiando fuertemente a sus productores e imponiendo crecientes restricciones, arancelarias y no arancelarias, a la
importación de nuestros productos exportables.


En resumen, en esos 12 años no fue adoptada - ni interna ni externamente - ninguna de las medidas clásicas que proponían y siguen proponiendo muchos expertos en desarrollo agrícola y lideres gremiales. Y, a pesar de todas estas adversidades, reales o imaginarias, la producción duplicó.


Esta contradicción, entre la inacción de los gobiernos y el éxito de la agricultura, es tan sorprendente e importante que no puede ser ignorada ni siquiera subestimada. Ella denuncia que, en muchos casos, las antiguas "recetas" de apoyo al agro y las frondosas burocracias públicas encargadas de ejecutarlas fueron un gigantesco derroche de recursos y un rotundo
fracaso. Mientras estas estuvieron vigentes, en vez de estimular las iniciativas de los agricultores e promover el desarrollo del agro, produjeron un efecto contrario. Esta paradoja exige que hagamos un serio cuestionamiento a las propuestas convencionales de desarrollo agrícola. Esta contradicción demuestra que estaban equivocados, tanto los que reivindicaban
como los que formulaban ciertas políticas de apoyo al agro; éstas en muchos casos ayudaron mucho más a alimentar un Estado autofágico que a solucionar los problemas de los agricultores y de la agricultura.


Dicha contradicción también nos impone la siguiente pregunta: ¿a qué se debió la duplicación de la producción agrícola aquí descrita, si los gobiernos - por acción o por omisión - hicieron exactamente lo contrario de lo que proponían los "expertos" y "líderes" rurales? Se debió
principalmente, al siguiente factor: una minoría de agricultores, más lúcida y progresista, se cansó de las reivindicaciones utópicas de sus propios líderes gremiales, de las propuestas no factibles formuladas por seudo expertos en desarrollo agrícola y de la ineficiencia del aparato estatal.

Esta minoría, que seguramente no llega al 10% de los productores rurales fue la que, en gran parte, contribuyó a la duplicación recién mencionada. Esta minoría decidió ignorar la retórica populista/demagógica/paternalista y tomar, en sus propias manos, la corrección de las ineficiencias del negocio agrícola, haciéndolo dentro de sus fincas y en muchos casos organizándose para hacerlo fuera de sus tranqueras. Los agricultores que protagonizaron
esta "revolución" productiva han sido merecidamente premiados con un gran éxito económico; no porque las políticas hayan sido favorables o porque los gobiernos hayan sido generosos en la inyección de recursos a la agricultura, sino sencillamente, porque ellos se han vuelto más eficientes. Sin embargo, aún no podemos entusiasmarnos con este éxito, porque es muy parcial y excluyente.


Es parcial porque estos agricultores que ya han alcanzado una mayor eficiencia, aún pueden volverse mucho más eficientes y, consecuentemente, mucho más exitosos en el negocio agrícola. Para ello tendrán que ejecutar una segunda etapa de innovaciones, cuya adopción, a ejemplo de lo que ocurrió en la etapa anterior, también depende mucho más de ellos mismos que de sus respectivos gobiernos. En esta segunda etapa necesitarán: incrementar
aún más sus rendimientos por hectárea y por animal, diversificar su producción para disminuir la dependencia del crédito rural y para evitar riesgos innecesarios, reducir pérdidas durante y después de la cosecha, mejorar la calidad de sus productos e incorporarles valor, racionalizar la
administración de sus fincas para eliminar "sobredimensionamientos" y ociosidades en ellas existentes y, especialmente, corregir los errores que ellos mismos siguen cometiendo en la adquisición de los insumos y en la comercialización de sus cosechas. Si ellos ejecutan esta segunda etapa, alcanzarán la denominada eficiencia total o integral, que es el único
"pasaporte" realmente seguro para tener rentabilidad y competitividad; los que lo hagan tendrán creciente éxito económico en la agricultura, y poco los afectará lo que hagan o dejen de hacer los gobiernos de los países ricos, los organismos internacionales o los gobiernos de su propio país.


Es excluyente porque desdichadamente el otro 90% de los productores, mucho más por falta de conocimientos que de decisiones políticas, sigue siendo víctima de anacrónicos "expertos" y "líderes" rurales, quienes siguen ilusionándolos con obsoletas, utópicas e ineficaces ayudas paternalistas; y manteniendo dicha mayoría en el círculo vicioso de la ineficiencia, de la
dependencia y de la pobreza rural. Dichos "expertos y líderes" siguen proponiendo que los agricultores mendiguen créditos, subsidios y proteccionismo, en vez de recomendarles que exijan de sus gobiernos una educación rural de calidad, que les enseñe a ellos y a sus hijos, los
conocimientos útiles, las aptitudes y las actitudes que necesitan adquirir para que ellos también puedan hacer algo similar a lo que ya hicieron los agricultores innovadores; y a través de esta vía realista, se vuelvan menos dependientes de un Estado que, seamos realistas, está cada vez más debilitado, empobrecido e inoperante.


Es cada vez más evidente que la mala calidad y la inadecuación de los contenidos curriculares de nuestro sistema educativo rural (escuelas fundamentales rurales, escuelas agro técnicas, facultades de ciencias agrarias y servicios de extensión rural) es la causa más profunda de la
falta de rentabilidad y de la pobreza rural. Dichos contenidos deberán ser sometidos a una radical transformación de realismo, de objetividad, de pragmatismo y de adecuación a las verdaderas necesidades de las familias rurales. Los mencionados contenidos deberán ser útiles de modo que sean aplicables, por los propios educandos, en la corrección de las ineficiencias
y en la solución de los problemas que ellos enfrentan en la realidad cotidiana de sus hogares, fincas, comunidades y mercados rurales. Después que ello ocurra, los actuales excluidos sabrán construir su inclusión al mundo de la eficiencia y de la prosperidad.


Y para concluir la siguiente reflexión: El proporcionar a los agricultores los conocimientos necesarios para que ellos mismos puedan resolver sus problemas es la solución de mayor eficacia, de menor costo y de mayor perdurabilidad en el tiempo. Esta es la solución más realista; y, por que no decirlo, en las actuales circunstancias de gobiernos debilitados y
empobrecidos este es el único camino posible para que el desarrollo rural con equidad deje de ser un simple enunciado de buenas intenciones e pase a ser una realidad concreta.


En las Páginas Web:

- http://www.polanlacki.com.br

- http://www.polanlacki.com.br/agroesp

Están incluidos varios documentos que:

i) demuestran la factibilidad de que los propios agricultores solucionen sus
problemas con menor dependencia de ayuda gubernamental;

ii) indican cuáles son las medidas tecnológicas, gerenciales y organizativas
que ellos podrían adoptar para construir su propia emancipación.


Estos documentos también podrán ser enviados gratuitamente a quienes los
soliciten a través de las siguientes direcciones de E-Mails:


Polan.Lacki@uol.com.br  y  Polan.Lacki@onda.com.br


¿Quién es el autor del artículo y cómo llegó a esta propuesta
educativo-emancipadora?




Polan Lacki nació y vivió su infancia y adolescencia en la zona rural del municipio de Foz do Iguaçu en Brasil. Gracias a esta circunstancia empezó a conocer desde niño los problemas de la agricultura conviviendo con ellos y aprendió a ejecutar varias actividades agrícolas y ganaderas, ejecutándolas. Es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro.

En una realidad de pobreza constató que los propios pobres pueden dejar de ser pobres. Aún joven tuvo la excelente oportunidad de trabajar durante más de cinco años, como extensionista, con los agricultores más pobres de Brasil, en el Estado de Piauí. Allí las condiciones edafo-climáticas eran muy adversas y, con excepción de la asistencia técnica, los agricultores no recibían ningún apoyo estatal. Había reiteradas promesas de ayudas gubernamentales pero ellas sencillamente no llegaban a las fincas y comunidades rurales. Esa
ausencia del poder público le indicó que insistir en soluciones paternalistas significaría perder tiempo y, peor aún, engañar a los agricultores con ilusiones y utopías. Por esta razón se dió cuenta que era necesario hacer algo radicalmente diferente, como por ejemplo: ofrecer a los
productores rurales soluciones, que fuesen de tan fácil adopción y de tan bajo costo, que todos ellos pudiesen adoptarlas, sin necesidad de ayudas externas; y que al hacerlo, pudiesen aumentar su producción e incrementar sus ingresos, de manera muy significativa. Más tarde confirmó que eso no era una utopia, sino que una posibilidad real y concreta.


La propuesta para emancipar a los agricultores está descrita en "El libro de los pobres rurales"

Con ese propósito emancipador empezó a buscar soluciones en las cuales los conocimientos adecuados pudiesen contrarrestar la insuficiencia de recursos productivos, como por ejemplo: enseñar a los agricultores a mejorar sus pasturas y a producir en sus propias fincas los ingredientes con los cuales ellos mismos pudiesen elaborar las raciones balanceadas para sus animales.

Es decir, priorizó soluciones más autárquicas, más auto-dependientes y más autogestionarias, orientadas al siguiente reto: qué y cómo hacer para que los agricultores pudiesen ser eficientes y competitivos con menos créditos, con menos subsidios, con menos inversiones, con menos garantías oficiales de comercialización, en fin, con menos Estado. La factibilidad y la eficacia de
esas soluciones "que cuestan poco pero rinden mucho" están demostradas en El libro de los pobres rurales que está disponible, en forma gratuita, en la página Web: http://www.polanlacki.com.br/agroesp


"Copió" de los eficientes para enseñar a los ineficientes


Posteriormente y durante 23 años sin interrupción, trabajó en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO. Para mejorar los fundamentos técnicos de su propuesta emancipadora, que en aquel entonces aún era muy incipiente, siguió recogiendo nuevos resultados de investigaciones y experiencias. Con tal fin, visitó muchos municipios de Brasil y todos los 18 países hispanohablantes de América Latina. Varios de éstos países los visitó en más de 30 oportunidades, hecho que le permitió tener una visión más amplia de sus heterogéneas condiciones edafo-climáticas y de sus sistemas de producción. En sus visitas, poquísimas veces se entrevistó con los ministros y con otras autoridades de alto rango,
en las capitales de los países; prefirió recoger las informaciones allá adonde los problemas ocurren y allá donde están siendo realmente solucionados. Es decir, las recogió directamente de los investigadores en las estaciones experimentales, de los extensionistas y de los agricultores,
directamente en las fincas y comunidades rurales. Priorizó la búsqueda de experiencias de agricultores pequeños y pobres que lograron volverse eficientes sin ayudas paternalistas de sus gobiernos. En ese largo período dictó conferencias en aproximadamente 430 eventos nacionales e internacionales, convocados por los más importantes organismos de la ONU y de la OEA, universidades, ministerios de agricultura, organismos de investigación y extensión rural y gremios de productores rurales. Después de cada una de esas conferencias, sin excepción, estimuló a los asistentes a que criticaran esta propuesta y que lo hicieron sin piedad. Los aportes que recogió en esas múltiples actividades confirmaron y fortalecieron su convicción de que la principal causa de la pobreza rural es la falta de conocimientos adecuados; y no necesariamente la falta de políticas, créditos, subsidios, garantías de precios y otras ayudas paternalistas.

Conoció éxitos extraordinarios en la agricultura latinoamericana. En ese largo recorrido conoció a muchos agricultores, pequeños, medianos y grandes, que se cansaron de la retórica paternalista y tomaron en sus propias manos la solución de sus problemas. Constató que fue gracias a esa nueva agricultura, "alimentada" por el conocimiento y no por el paternalismo, que en las últimas décadas ocurrieron profundas transformaciones en el agro latinoamericano y que ellas se desarrollaron con mínima intervención de los gobiernos, como por ejemplo:


A) El extraordinario avance tecnológico de la avicultura industrial en todos los países de América Latina


B) La siembra directa o labranza cero que en Argentina y Brasil ya está siendo adoptada en más del 60% de la superficie sembrada. Esta muy eficiente tecnología, que frenó la erosión y redujo drásticamente los costos de producción en la agricultura, no fue iniciada por ninguna medida
paternalista, sino que por dos creativos agricultores del Estado de Paraná en Brasil.


C) Brasil duplicó su producción de granos en un período de apenas 12 años. Entre el 1997 y el 2007 la exportación de carne vacuna saltó de 158.000 toneladas a 1.615.000 toneladas al año, convirtiendo al país en el más grande exportador mundial de dicho rubro. En pocos años también se ha convertido en el campeón mundial en la exportación de carne de pollo, de
jugo de naranja, de azúcar, de tabaco y de etanol; y en el segundo productor mundial de soya. Las cooperativas agrícolas y agroindustriales del Sur de Brasil han tenido un éxito extraordinario. El crédito concedido a través de las cooperativas de crédito rural (Sistemas Sicredi, Sicoob y Cresol) que fueron creadas por los propios agricultores ha tenido gran expansión y capilaridad. Sin intervención estatal, ocurrió la colonización y la expansión de la frontera agrícola en los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Tocantins, Rondonia y también en crecientes superficies de los estados de Bahia, Maranhão y Piauí.


D) El avance en la biotecnología, el rápido crecimiento en la producción de granos, su almacenaje en bolsas plásticas y la reducción de los costos de su transporte gracias al dragado de la Hidrovia del Río Paraná, los avances en la fruticultura y en la vitivinicultura, en la ganadería de carne (confinamiento en feedlots) y leche en Argentina.


E) La producción y exportación de salmones, vinos, frutas y semillas de hortalizas en Chile.


F) El éxito en la producción y exportación de espárragos, mangos, alcachofa y páprika en el Perú, de camarones en Ecuador y Panamá, de hortalizas para exportación en Guatemala, de café y de flores en Colombia, la introducción y rápida expansión de la siembra directa y el éxito de la eficiente rizicultura y ganadería lechera en Uruguay, la rápida expansión de la frontera agrícola y en la adopción de la siembra directa en la región oriental del Paraguay, etc.


Esos éxitos ocurrieron con mínimas intervenciones del paternalismo estatal. Esos agricultores tomaron la iniciativa de buscar y adoptar las tecnologías que ya estaban disponibles en las estaciones experimentales de sus propios países o fueron buscarlas en el extranjero. Ellos no fueron pedir ayudas a los políticos pues prefirieron asesorarse con los extensionistas competentes y "copiar" lo que ya estaban haciendo otros agricultores más eficientes que
ellos. A propósito se sugiere leer el artículo Por favor, no "ayuden" la agricultura, disponible en esta página Web.


¿Por qué critica con tanta vehemencia el paternalismo?


Porque en ese largo período también conoció las debilidades de la otra agricultura, la agricultura del atraso y de ineficiencia, de la demagogia y del populismo, de la invasión de fincas productivas que (por falta de conocimientos de los invasores) rápidamente se transforman en tugurios rurales; y, muy especialmente, del nefasto paternalismo que, durante más de cinco décadas, ha estado paralizando las iniciativas y destruyendo la dignidad y la autoestima de las familias rurales. Su escepticismo en relación a dicho paternalismo no es casual ni gratuito; es consecuencia de los fracasos que vivenció y vio con sus propios ojos, directamente en el campo, en todos los 19 países latinoamericanos en los cuales tuvo la
oportunidad de trabajar. Es decir, la bajísima eficacia de las intervenciones públicas en pro del desarrollo de las zonas rurales (proyectos estatales de colonización, de reforma agraria, de irrigación, de reventa de insumos, de comercialización, de mecanización agrícola, de agro-industrialización, de combate a la pobreza rural y de erradicación del hambre). En muchos de esos proyectos que tuvo la oportunidad de conocer personalmente, constató que 50 años después de su lanzamiento, aún no han logrado emancipar a sus beneficiarios de las ayudas gubernamentales. En las últimas décadas también conoció varios de los muchos, grandes y costosos proyectos de desarrollo agrícola, que fueron ejecutados, con abundantes financiamientos externos, en todos los países de América Latina. Éstos después de sus fracasos (y probablemente para ocultarlos) cambiaron de nombre y pasaron a llamarse proyectos de desarrollo rural (DR), después y por la misma razón cambiaron para DR integral, después para DR integrado, después para DR participativo, después para DR sostenible o sustentable,
después para DR territorial, etc. En resumen, fueron muy ágiles en cambiar los nombres de los proyectos, pero absolutamente incompetentes en la erradicación de la pobreza y del subdesarrollo rural.


Y después de tantas vivencias, ¿qué está haciendo?

Actualmente dedica su experiencia profesional a las siguientes actividades:

a) Coordina una amplia red electrónica de recolección y difusión de experiencias cuyo propósito es demostrar lo siguiente: si les ofrecemos una educación útil, contextualizada y de buena calidad, "todos los agricultores, inclusive los pequeños y pobres, pueden ser eficientes y competitivos". Los 154.000 miembros que integran dicha red alimentan, retroalimentan,
perfeccionan y legitiman, con sus aportes técnicos y especialmente con sus críticas, esta propuesta educativo-emancipadora; y también.

b) Dicta conferencias dirigidas especialmente a las personas que, en la era del conocimiento, deberán asumir el liderazgo y actuar, directa y/o indirectamente, como los principales protagonistas en la solución de los problemas agrícolas y rurales. Estos nuevos protagonistas son los siguientes: los profesores, egresados y estudiantes de las facultades de ciencias agrarias, de las facultades de pedagogía o educación, de las escuelas normales y de las escuelas agrotécnicas; los extensionistas/promotores del desarrollo rural, los maestros de las escuelas fundamentales/primarias rurales, los secretarios municipales de agricultura, los secretarios municipales de educación y los ejecutivos de los gremios, no politizados ni "ideologizados", que representan a los pequeños, medianos y grandes productores rurales. El principal objetivo de sus conferencias es levantar el ego y la autoestima de estos nuevos "eficientizadores" de la agricultura, al demostrarles que en sus manos está el futuro de los
agricultores de América Latina; y adicionalmente invitarlos a que asuman este extraordinario desafío, pero que lo hagan con profesionalismo, competencia, mística y vocación de servicio.



   Por: Polan Lacki   
            Miembro Consultor REDEM en Brasil   
Nombre: Lastenia Vargas
E-mail: lasteny2003@yahoo.es
Comentario: Laste

Haz la fineza de hacerle conocer este artículo a Chavita, creo que desde la docencia hay muchísimo que hacer para contribuir a cambiar la triste realidad
en nuestro país. Sería bueno esté revisando los Artículos de Polan LacKi entrando a los siguientes correos electrónicos:
Polan.Lacki@uol.com.br  y  Polan.Lacki@onda.com.br

Saludos.



Sería bueno que siempre esté revisando los Artículos de este Ing. Agr. Brasileño Polan Lacki: 

COMENTARIOS:
Nombre: Manuel Agreda
E-mail: magreda264@hotmail.com
Comentario:
Manuel:

Para que un poco reflexiones, te adjunto el siguiente artículo, recomendándote
revises otros artículos valiosos que
tiene el autor, entrando a los
siguientes correos:
Polan.Lacki@uol.com.br  y  Polan.Lacki@onda.com.br

Saludos

Francisco