Podríamos decir que las emociones destructivas o descontroladas, como la ira, el enojo, el miedo, el deseo, el resentimiento, entre otras, resultan poco convenientes para resolver los conflictos que nos plantea la vida moderna. Estas emociones, creadas para durar breves momentos, quedan instaladas en nuestro cerebro y mente demasiado tiempo, inhabilitándonos para tener una existencia satisfactoria.
Si bien las investigaciones en neurociencia están empezando a dar sus primeros pasos, especialistas como el psiquiatra Norman Rosenthal ***** asegura que las conclusiones recientes coinciden siempre en un punto: "Los acontecimientos negativos evocan reacciones corporales y emocionales más fuertes y más rápidas que los neutrales o positivos", o sea que, el cerebro humano está más preparado para registrar las emociones negativas y nuevas, que las ¨buenas noticias¨.
El miedo, la tristeza, la ira y el disgusto, entre otras, funcionan como nuestros aliados y son ¨mensajes¨ que el cerebro envía para asegurar nuestra supervivencia, no para que seamos plenos y felices como soñamos. Si el cerebro no registra con igual intensidad las cosas que nos hacen bien, somos nosotros quienes debemos esforzarnos por valorarlas. Ser Feliz es una necesidad cultural, resultado de una búsqueda que viene a sumarse a todas las cosas que hacen a nuestro bienestar y mejor Calidad de Vida.
¿Por qué ocuparse de la Salud Emocional? Porque comprender que las emociones constructivas como la alegría, el optimismo, el entusiasmo y la serenidad, pueden ser desarrolladas, nos permite crear herramientas más potentes para afrontar inconvenientes y mejorar notablemente nuestras vidas. Al incrementar las emociones ¨positivas¨, logramos motivarnos y perseverar, superar adversidades y frustraciones, aumentar la empatía, la esperanza, y lograr manejar adecuadamente las relaciones interpersonales, además de facilitar el desarrollo de las facultades del aprendizaje y razonamiento.
Un gran reto a asumir por los sistemas de enseñanza (tanto formal como no formal) de nuestros países, es entonces, la aplicación de herramientas que promuevan el aprendizaje en torno al adecuado manejo de las emociones y la modelación de las conductas en nuestros niños (y adultos), dado que, un adecuado desarrollo y entrenamiento en Inteligencia de los Lóbulos Prefrontales (¨inteligencia emocional¨) redunda en beneficio del desarrollo del individuo como un Ser Humano Integral y con la potencialidad de Ser un Ser Feliz.
¿Puede un programa de Formación/Educación/Entrenamiento aumentar la felicidad personal y ayudar a construir un Mundo más Feliz? Desde Neurocapital Humano estamos convencidos que la repuesta es afirmativa y además, comenzamos a emplear el término NEUROFELICIDAD, adaptando el tradicional de felicidad a los nuevos descubrimientos y herramientas actuales disponibles para lograr dichos objetivos.
¿Qué es Neurofelicidad?
Entendemos por neurofelicidad al conjunto de procesos internos capaces de generar drogas endógenas de placer, gratificación, paz, amor y felicidad, basados en los descubrimientos científicos de las últimas décadas, aportados por las ciencias del cerebro (neurociencia) y otras disciplinas afines al comportamiento humano y la salud, sobre los mecanismos responsables y los neurotransmisores y módulos cerebrales implicados. (1)
¿Cómo se pueden manejar las emociones y generar drogas endógenas de Placer, Felicidad y Amor? El primer paso, es comprendiendo el funcionamiento de nuestra Unidad Cuerpo Cerebro Mente (UCCM) y el rol que juega el contexto y la epigenética en nuestros estados emocionales. Todos creemos que sabemos por qué hacemos y no hacemos algo, o por qué el otro lo hace usando el sentido común, pero éste sin buena información, con falta de información, o con una de mala calidad, no puede interpretar correctamente las situaciones, frenar respuestas emocionales inadecuadas ni generar emociones placenteras.
La auténtica felicidad no sólo es posible, sino que lejos de depender de la suerte y de los genes puede cultivarse identificando y utilizando muchas de las fortalezas y rasgos que ya se poseen. Así que aplicando las "fortalezas personales" en los ámbitos cruciales de la vida, no sólo desarrollaremos protecciones naturales contra el infortunio, la depresión y las emociones negativas, sino que podremos situar nuestras vidas en un plano nuevo y más positivo. Al identificar lo mejor de nosotros mismos y desarrollar esos aspectos, podemos mejorar sensiblemente nuestra vida y la de cuantos nos rodean.
La construcción y logro de Neurofelicidad debe presentarse como un objetivo posible, en nada diferente de otros objetivos que la persona pudiera plantearse. Al igual que cualquier otro objetivo en la vida, la persona que mayores oportunidades tiene de alcanzarla es aquella que piensa en su objetivo y que lo ha analizado exhaustivamente, aquella que realiza mayores esfuerzos y aquella, que sobre todo, posee una información acertada sobre el modo de lograrlo. Nuestras formaciones en general y la que impartiremos en el 2011 en particular: NEUROFELICIDAD - Mitos y realidades, aportan dicha información, y las herramientas. El análisis y el esfuerzo quedan, en adelante, en manos del participante