El ser humano tiene necesidades que de acuerdo a la teoría de Maslow, estas necesidades están ordenadas jerárquicamente de acuerdo a su grado de fuerza y de prioridad, siendo necesidades básicas para lograr un desarrollo integral:
1) Fisiológicas: Respiración, alimentación, descanso.
2) Seguridad física, familiar.
3) Afiliación: Amistad, amor
4) Reconocimiento: Auto conocimiento, aceptación, confianza, respeto y éxito.
5) Autorrealización: Creatividad, resolución de problemas, libertad, espontaneidad, aceptación de hechos, a la crítica.
Si se logra satisfacer estas necesidades básicas, habrá dado un paso gigante en la educación. Sin embargo la sociedad nos programa a través de:
La ignorancia
El temor.
La pobreza.
Las necesidades creadas.
La competencia.
La distracción.
Por lo tanto en el ser humano existe una lucha interna entre las fuerzas del desarrollo que le impulsan a la supervivencia, a la expansión, a la solidaridad y entre los mecanismos de defensa que se alimentan de la ignorancia, del egoísmo y del temor y le impulsan a la agresividad. Esta lucha se incrementa en tiempo de crisis generando conductas desadaptadas.
Como debemos de comenzar, en primer lugar, necesita protegerse en primer lugar de sus enemigos internos (los temores, la ignorancia, la pereza, la dependencia y el egoísmo) y alejarse de las personas negativas. Pierre Corneille, dramaturgo francés (Siglo XVII), decía: "Es mejor una cabeza bien formada que una cabeza muy informada".
Hasta hace poco el educador era una imagen de saber, de moral, de experiencia.,tenía el poder de entrar en la conciencia de los alumnos y de educarlos; pero los tiempos han cambiado y hoy los niños tienen muchos "maestros", como los amigos, la calle, la T.V. internet, videojuegos, etc. Que les enseñan muchas cosas que tienen poco o nada que ver con sus verdaderas necesidades y confundidos con numerosas ofertas de placer y libertad, no saben a quién creer. Esta confusión es causa de muchos temores.
El temor es un sentimiento inconsciente aprendido en la primera infancia, por condicionamiento, en contra del cual, poco puede la razón. Los temores se incrementan en tiempo de crisis.
El temor desencadena automáticamente los procesos psicológicos que conducen al fracaso: inhibe las capacidades físicas y mentales, de modo que las personas se sienten sin ideas, sin energía y sin valor para decidir.
Para protegerse de este temor, el ser humano recurre a un mecanismo inconsciente de defensa: La inhibición. Al no actuar, no se equivoca y por tanto, nadie podrá lastimarlo .Lo peor que puede hacer un ser humano es inhibirse.
De acuerdo con mi experiencia como pedagoga y docente, el adolescente tiene varios temores:
Uno de ellos es el temor a equivocarse y esto se debe a la forma errónea de valorar la conducta humana. No se valora lo más importante, como es el esfuerzo y la intención sino el resultado. No se juzga la acción, sino a la persona .Cuantas veces castigamos por un número y no vemos el daño que se puede hacer por un comentario que lo lastime.
Otro de ellos es el temor al fracaso que hace que nos aferremos a formas de sentir, de pensar y de vivir establecidas, a sabiendas de que son generadoras de muchos males.
El temor al fracaso nos vuelve conservadores, rígidos y opuestos a los cambios y esto desencadena los mecanismos de defensa que son agresividad, intolerancia y autoritarismo.
En la actualidad los conceptos de éxito son: La riqueza, el poder, la fama. Las personas viven obsesionadas por el logro de estos objetivos. El temor de fracasar hace que los seres humanos sacrifiquen, el tiempo, los sueños, la amistad, el amor y hasta la dignidad para lograrlos
Y por último dentro varios temores, es el temor al conocimiento. La ignorancia es una forma de evadir la responsabilidad .Entre mas conocimiento tenemos adquirimos mas conciencia y en consecuencia obtenemos mas responsabilidad.
El temor a la responsabilidad proviene de la baja autoestima, de la pereza mental, la apatía y de la falta de ideales y metas.
La responsabilidad es un hábito personal que depende en parte de las exigencias y de las expectativas de la sociedad. Este hábito se adquiere desde niño. Está hecho de limites, constancia y motivación.
Pero ¿por qué el desinterés por el estudio y el bajo rendimiento escolar.?
La razón es muy sencilla. Durante años, los poderes establecidos, han reprimido el impulso al conocimiento y a la libertad, porque una sociedad capacitada y libre escapa a su control y no se presta para servir a sus intereses.
Aunque parezca increíble, los padres y maestros son los principales ejecutores de la represión, sin percatarse de ello.
La escuela es un mundo de competencia. Los niños y jóvenes tienen que adaptarse y encontrar un lugar en el grupo; hacer amigos y conservarlos; adquirir hábitos de atención, lectura, razonamiento y disciplina mental; rendir exámenes en los cuales se pone a prueba la inteligencia y se corre el riesgo de fracasar, dejando en entredicho la autoestima; todo lo cual supone una angustia diaria.
Causas del poco interés por el estudio y del bajo rendimiento.
Existe una ley psicológica según la cual "Todo ser humano tiende a busca lo que le agrada y a alejarse de lo que le desagrada" .En consecuencia, si el estudio no resulta agradable y gratificante, carece de atractivo; por tanto, no interesa.
Una educación familiar deficiente, represiva o sobre protectora que inhibe las capacidades mentales.
Experiencia escolar frustradora debido a dificultades de aprendizaje o de adaptación.
Bajo nivel de inteligencia que hace difícil todo esfuerzo.
Falta de motivación o de razón suficiente.
Problemas psicológicos (Baja autoestima, inseguridad, problemas familiares...).
Técnicas de estudio inadecuadas.
Falta de hábitos de atención, de lectura, de constancia, de disciplina, de razonamiento.
Falta de energía por causa de enfermedad, de angustia...
Actitud crítica o indiferente por parte de padres y/o maestros.
¿Cómo desarrollar el interés por el estudio?
Ni los premios ni los castigos pueden inducir al estudio puesto que, éste es el resultado de una motivación interna.
Este es el papel mas difícil de educado convertir el estudio en una actividad atractiva si se convierte en un camino que conduce al éxito y a la felicidad pues, nadie sigue un camino que no conduce a ninguna parte y, por otra parte, cuando el camino conduce al éxito, cada paso se convierte en un placer. Si no, por ejemplo, los jugadores olímpicos que sacrifican varias horas diarias durante cuatro años con la esperanza de ganar una medalla y poder decir ¡Lo logré!
El estudio no se puede imponer por ley. El aprendizaje nace de dentro, del interés; por tanto, es indispensable encontrar una razón importante que responda a los intereses profundos de la persona; sólo entonces se activará el cerebro y producirá la cantidad de energía necesaria para el estudio.
Los alumnos que estudian "obligados" para pasar los exámenes, para aprobar el año o para sacar un título, funcionan al mínimo de sus posibilidades, porque su objetivo es únicamente pasar. Sin embargo, cuando se estudia para superarse, para la vida; cuando se tiene una ilusión, un ideal y una meta, entonces hay razones de peso y por tanto, el cerebro aporta todo su potencial.
Sin embargo, cuando se estudia para superarse, para la vida; cuando se tiene una ilusión, un ideal y una meta, entonces hay razones de peso y por tanto, el cerebro aporta todo su potencial.
Al ver este aspecto de los adolescentes hay que cambiar actitudes, pero ¿que son? Las actitudes es la forma en que percibimos la realidad, son los lentes que usamos para ver la vida las podemos ver de color rosa o negro.
El hecho de que las actitudes no sean iguales a la conducta significa que las actitudes no son directamente observables, tenemos que deducirlas. Es decir que no hay que confundir como dice Korzbisky en 1941 que no confundamos el territorio con el mapa es decir, las actitudes con la realidad.
Trabajar las actitudes y motivar para cambiar su manera de entender al mundo y valorar lo que el entorno le ofrece.
La habilidad es lo que permite hacer ciertas cosas.
La motivación determina lo que se hace.
La actitud determina cuan bien se hace Lou Holtz