La mayor demanda que hoy se les hace a los científicos sociales es traspasar las barreras disciplinarias para poder comprender este mundo que todos los días nos desborda, que nos deja sin respuestas. Pero la transdisciplinariedad, la creación de un nuevo espacio de pensamiento que supere los disciplinarísmos y la superficialidad de "la sociedad del conocimiento", no es ya suficiente. El proyecto político-cultural de propagar una nueva cosmovisión del mundo, pero nuevamente desde un centro y unos intereses, nos obliga por igual a traspasar el discurso científico, la rigurosidad metodológica, abrirnos y sentirnos comprometidos con una realidad concreta
La transdiciplinariedad va más allá de la integración entre las ciencias, del trabajo en conjunto, se trata más bien de una construcción metacientífica, una nueva meta- epistemológica capaz de crear nuevos paradigmas, nuevas teorías. Comprender la realidad significa, desde cada una de las disciplinas concretas, no perder esta visión global de la realidad. Al decir Edgar Morín. (1990):
La rarefacción de las comunicaciones entre ciencias naturales y ciencias humanas la disciplinaridad cerrada (apenas corregido por la insuficiente interdisciplinaridad), el crecimiento exponencial de los saberes separados hacen que cada cual, especialista o no ignore cada vez más el saber existente, lo más grave es que semejante estado parece evidente y natural.(..) ...el mundo en que hoy vivimos se caracteriza por sus interconexiones a nivel global en el que los fenómenos físicos, biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, son todos recíprocamente interdependientes. Para describir este mundo de manera adecuada necesitamos una perspectiva más amplia, holística y ecológica que no nos pueden ofrecer las concepciones reduccionistas del mundo ni las diferentes disciplinas aisladamente; necesitamos una nueva visión de la realidad, un nuevo paradigma, es decir, una transformación fundamental de nuestro modo de pensar, percibir y valorar .(p.21).
Ya no es posible seguir pensando aisladamente desde los "ghettos disciplinarios", la complejidad de los cambios, la ruptura de los viejos pensamientos hace imposible el abordaje de la realidad desde las también tradicionales parcelas del pensamiento. El tratamiento de la globalización, de la revolución tecnológica, de la contradicciones entre universalismo y diversidad cultural, entre liberalismo económico y liberalismo político, entre muchos otros temas que inundan y sobre pasan a diario la capacidad de comprensión de las diversas disciplinas en las ciencias sociales, exigen un esfuerzo ya ni siquiera interdisciplinario sino la construcción de un nuevo marco epistemológico transdisciplinario.
Pero es necesario reconocer, que las críticas al disciplinalismo, al conocimiento parcelado dentro de las ciencias son viejas, pero no por ello pierde validez. La necesidad de ver al mundo a través de la totalidad ha sido un deseo humano que en las últimas décadas ha tomado carácter urgente. Sin embargo una cosa es éste reconocimiento y otra que realmente las ciencias y la filosofía hayan alcanzado algo siquiera parecido a eso que llamamos transdisciplinalidad. El trabajo interdisciplinario ya tiene un camino largo recorrido, aún con muchas debilidades pero la transdisciplinalidad, esa especie de mega ciencias que logra trascender el conocimiento aislado esta muy alejado de la realidad actual.
En su obra Introducción al Pensamiento Complejo (1995) Morín llega a proponer una facultad del conocimiento que reagrupe la epistemología, la filosofía del conocimiento y las ciencias cognitivas, un diezmo epistemológico y tras disciplinario (p.113). El pensamiento posmoderno y mas aun la complejidad, a pesar de aturdirnos con la idea de la necesidad de una nueva ciencia y una nueva filosofía que tenga capacidad de analizar las diversas marañas de un mundo tan complejo, en el fondo todo esto para lo que sirve es para indicarnos que el mundo es imposible de ser entendido en su totalidad por lo tanto todo es relativo, no existen las verdades y al final nos llama a una visión fragmentada de la realidad. Por ello no es casual que en casi todos los estudios que pomposamente colocan el título de complejidad al final lo que vemos es estudios de casos meramente descriptivos y vacios de teorías y filosofía.
No es de extrañar que cuando más se habla de sociedad del conocimiento y tanto se pregones las bondades de la revolución informática sin embargo lo que nos conseguimos es un ataque sistemático al pensamiento científico y al racionalismo. Pero paradójicamente la complejidad para legitimar su discurso hace una especie de ensalada teórica y utiliza arbitrariamente aspectos de las ciencias naturales, conceptos y categorías y los traslada sin ningún filtro a las ciencias sociales. Para Padrón (1996): "Morín (1986) llega al colmo cuando propone el término de "Meta-Punto de Vista", en un trabajo titulado precisamente "El Conocimiento del Conocimiento", donde parece olvidar los abundantes trabajos de los lógicos de este siglo, especialmente lo referidos a metas-teoría o meta-lógica, y aun los aportes producidos dentro de la gnoseología " (p.14)