Estamos observando todos los días noticiarios con información placeba, Light. Viene dirigida hacia los gustos de quienes la recibe: ¿Quiere morbo? ¿Quiere frivolidad? Tenemos todo lo vulgar y banal que necesitamos. La TV no compite por calidad, compite por los kilos de televidentes, a quienes les vende lo que menos pesa.
Estamos empeñados en aligerar, en simplificar todo, en bajar las complicaciones, los tiempos, el esfuerzo.
Estamos empeñados en ofrecer sustitutos, que parecen ser, pero que en realidad no lo son. Parece azúcar, pero no les; parece sal, pero no lo es; parece carne, pero no lo es. Tenemos efectos simuladores y placebos para todo lo que requiera nuestra felicidad.
No deseamos ser profetas de la desgracia, enemigos perse de los nuevos estados de la modernidad. Lejos de nuestro deseo. El epígrafe de San Ignacio que encabeza esta página, nos puede servir para representar lo que podría ser el espíritu de nuestra época: Vivimos un tiempo de relativa oscuridad, con un alma turbada, con diversas agitaciones. Estamos viviendo de forma "perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor". Poco comentario requiere este fuerte texto.
Milan Kundera, siglos más tarde, nos habla de lo mismo: vivimos tiempos de levedad.
"No hay nada más pesado que la compasión. Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la razón, prolongado en mil ecos." "La carga más pesada nos destroza, […] nos aplasta contra la tierra. […] Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será."