BOLETÍN  REDEM
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30 de Junio del 2009
E L    S I N D R O M E   D E  L A S   T O R R E S II PARTE
Los caminos de debilitamiento y fortaleza organizacional para la escuela hoy



Magíster en Educación PUC
Miembro Red de Consultores Fundación Chile


¿SON NUESTRAS ESCUELAS, REALMENTE "ESCUELAS"?

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   Por: Winston Elphick   
            MIembro Consultor REDEM en Chile


Esta es una pregunta que nos permite mantener una vigilia (efectivamente despierta) sobre nuestra identidad. Alberto Hurtado lo hizo al preguntarse si Chile era un país católico. Esta pregunta espanta la insoportable levedad de la cultura global, perezosa, tibia que nos puede coger a todos.

Algunos autores, como el siquiatra español Enrique Rojas, dicen que estamos viviendo la cultura de lo light, de lo liviano. El hombre light, según el autor, es aquel que "carece de sustancia, sin contenido, entregado al poder, al éxito y al gozo ilimitado y sin restricciones", es el hombre que está dispuesto a  consensuar sus principios y valores; el que rehuye  el esfuerzo sostenido y el sufrimiento, abandona las  situaciones desagradables o inconfortables por lograr la satisfacción inmediata, moderno engaño que se disfraza de felicidad.

En esta cultura moderna y globalizada, se tiende a pensar de que aquello que vale es lo que reduce su esencia y se hace  uniforme, estandarizado al omitir su carga esencial:  mantequilla sin grasa, café sin cafeína, cigarro sin nicotina, pan sin harina, azúcar sin azúcar.

Esto también se ha traspasado a nuestras vidas: fe sin pertenencia a ninguna Iglesia, opinión política sin optar por ningún partido, pensamientos filosóficos sin tener filosofía, amor sin compromiso, matrimonio sin hijos, profesores sin proyecto, escuelas sin exigencia. Estamos llenos de alimentos que no alimentan, de libros de grandes autores, que no nutren el sentido ni la calidad de vida.


Estamos observando todos los días noticiarios con información placeba, Light. Viene dirigida hacia los gustos de quienes la recibe: ¿Quiere morbo? ¿Quiere frivolidad? Tenemos todo lo vulgar y banal que necesitamos. La TV no compite por calidad, compite por los kilos de televidentes, a quienes les vende lo que menos pesa.

Estamos empeñados en aligerar, en simplificar todo, en bajar las complicaciones, los tiempos, el esfuerzo.

Estamos empeñados en ofrecer sustitutos, que parecen ser, pero que en realidad no lo son. Parece azúcar, pero no les; parece sal, pero no lo es; parece carne, pero no lo es. Tenemos efectos simuladores y placebos para todo lo que requiera nuestra felicidad.

No deseamos ser profetas de la desgracia, enemigos perse  de los nuevos estados de la modernidad. Lejos de nuestro deseo. El epígrafe de San Ignacio que encabeza esta página, nos puede servir para representar lo que podría ser el espíritu de nuestra época: Vivimos un tiempo de relativa oscuridad, con un alma turbada,  con diversas agitaciones. Estamos viviendo de forma "perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor". Poco comentario requiere este fuerte texto.

Milan Kundera, siglos más tarde, nos habla de lo mismo: vivimos tiempos de levedad.

"No hay nada más pesado que la compasión. Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la razón, prolongado en mil ecos." "La carga más pesada nos destroza, […] nos aplasta contra la tierra. […] Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será."


La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.

Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.

La carga nos trae a la realidad, la levedad nos hace tener movimientos simples e insignificantes. "¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?"

COMENTARIOS
Nombre: Carlos Manuel Vignale Zegarra
E-mail: cvignale@gmail.com
Comentario: Ser o no ser esa es la cuestión. Uno de los puntos de ataque de la asociación de exalumnos del colegio Marista San Isidro es fortificar el asunto de los valores para tonificar , clarificar y enderezar nuestra sociedad peruana.