Esto nos indica que la actividad mental y la cultural interactúan. Florez (1995) indica que no se puede separar ninguna de estas dimensiones (la mental y neuronal), ni reducir una en detrimento de la otra; se trata de una unidad dual (cerebro- mente) en constante interacción.
Asimismo, el aprendizaje cambia la estructura física del cerebro, es decir, que se fortalece con el ejercicio mental. Aún más, estudiar organiza y reorganiza la mente, por tanto, el ejercicio mental cambia nuestro modo de percibir y comprender la realidad.
Aún hay un largo el camino por recorrer para poder llegar a las transformaciones ¨de fondo¨, que los paradigmas educativos vigentes necesitan realizar para ser ¨verdaderamente útiles¨ a los niños y jóvenes; importante es replantearse cuáles son las herramientas, metodología y valores que les posibilitarán adquirir las necesarias competencias para adaptarse ante los desafíos que este siglo XXI les seguirá exigiendo cuando se hayan convertido en ciudadanos adultos (del futuro). Dotarlos de herramientas integrales, óptimas y efectivas es nuestra responsabilidad y debiera ser un compromiso compartido por tod@s.
Neurociencia y Educación
Para Judy Willis, neurocientífica e investigadora de la relación neurociencia-educación hay dos puntos focales relevantes para un óptimo aprendizaje:
- En primera instancia, el estado de ánimo del ¨alumno¨ ó la predisposición que éste tenga hacia la captación de una información novedosa. Si el alumno está contento, la información recepcionada será aprendida con mayor facilidad, en situación contraria de nada valdrán las explicaciones del profesor aún cuando destilen calidad.
- En segundo lugar está la metodología empleada muy importante en la enseñanza porque depende en gran parte de la manera cómo el estudiante se predisponga para aprender.
Asimismo, se sabe que son las emociones las que conducen la memoria, esto significa que si las emociones son placenteras, el rechazo a información novedosa será menor, y por ende, el aprendizaje más efectivo.
Para la neurociencia al cerebro se le agiliza el aprendizaje cuando se incorpora mediante esquemas, mapas, gráficos y cualquier otra herramienta que permita la formalidad y el orden. La información mostrada de forma organizada y estructurada incorpora una actitud positiva para captar la atención del alumno. Dicha información se maximiza cuando ésta se relaciona con aprendizajes previos, es decir, vivencias personales que los alumnos tienen y que permiten entender mejor lo aprendido.
Aprendizaje relacional
La neurociencia continúa desenredando los mecanismos del cerebro y actualmente se ha podido concluir que la educación memorística ha sido correcta, pese a haber sido satanizada por mucho tiempo.
Según el neurocientífico Ignacio Morgado, el memorismo resulta la mejor forma de aprender muchos conceptos que se determinan por hábitos o formas de hacer las cosas. Una suma siempre será la misma, por eso se repite hasta memorizarla. Sin embargo, existen otras formas de aprendizaje, como el relacional, que consiste en aprender hechos, episodios y circunstancias en la vida que, más que repetir, requiere relacionar cosas. Cuanto más cosas comparamos, cuanto más relacionamos, más y mejor aprendemos.