Y si vamos a hablar de la época, Lugo fue docente en 1970, en el departamento de San Pedro, en este momento uno de los departamentos más pobres del país, no quiero ni pensar como sería en ese entonces el traslado de un lugar a otro si hoy en día las vías son imposibles por ser de empedrados y tierra roja, característica de la tierra en el interior de Paraguay.
Casi que podemos determinar que un docente en esa época daba más de sí para poder cumplir con la labor de educar a la mayor cantidad de niños y jóvenes; el trabajo era más por satisfacción personal que por cumplir con su labor diaria.
Pero es claro que para Lugo fue la docencia su gran inspiración, porque continuó su formación y a mediados de 1982 fue ayudante de maestro de novicios de la Congregación del Verbo Divino. En 1983 viajó a Roma para realizar estudios de Espiritualidad y Sociología, y se licenció en Sociología con especialización en Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad Gregoriana.
Y aunque la docencia pocas veces va de la mano con la religión, Lugo continuó su trabajo con los menos favorecidos, y en Paraguay los menos favorecidos son los que están en extrema pobreza, como lo dice la estadística de los expertos.
Es de resaltar que no es muy común que un "docente" llegue a ocupar altos cargos en los gobiernos, y más sorprendente que llegue a ser presidente, de allí que para mi esta nota es más atractiva que el señalar a Lugo como el ex Obispo de San Pedro, o designarlo como el que se opuso a las leyes de la Iglesia; es gratificante que alguien que compartió la experiencia educativa como muchos de nosotros, que ha vivido de enseñar a la gente humilde y que desde un aula o un pulpito siempre compartió con sus semejantes, alcance tan alta designación pública para seguir apoyando a un pueblo.
Para los paraguayos fue un día de satisfacción al saber que alguien humilde, sin una carrera política pudiera completar este proceso, se abren nuevas esperanzas para ese cambio anhelado, contamos con la experiencia de vida dentro de la humildad y la realidad del país.
Y como educadores sabemos que si de algo nos puede servir este nombramiento es que él conoce nuestra realidad, compartió los espacios en los que trabajamos y aunque hay todo por hacer, con esperanza y dedicación el medio educativo se fortalecerá.
No pedimos milagros pero sí ser tenidos en cuenta, la docencia ganó un aliado y confiamos en que se den mejores soluciones a los grandes inconvenientes que actualmente se tienen.
Rogamos por ese rubro esperado para los colegas "ad honoren" que no se han podido vincular directamente al ministerio, rogamos por esa mejora en las instalaciones, por esos pupitres esperados para los niños y jóvenes y porque los chicos regresen a las escuelas.
Pero sobre todo estamos rogando por una patria en Paz, con unión de hermanos, con un desarrollo como Estado; sabemos que seguramente no se podrá hacer todo, pero el cambio se esperaba y llegó, ahora solo resta esperar y apoyar, dar lo mejor de cada uno para que podamos iniciar un proceso de cambio radical; que entre todos construyamos un nuevo país, una nueva tierra con esperanzas y un gobierno justo; el camino por recorrer es largo pero sabemos que debemos recorrerlo juntos, como se dice "la unión hace la fuerza" y Paraguay espera ser nombrado por lo bueno que tiene: su gente, su cultura, su tierra productiva, sus ríos, sus grandes cultivos y mucho más.
Esperamos ser noticia en el mundo, pero noticia positiva, que se hable de los logros alcanzados, de los triunfos obtenidos, los convenios firmados y de los intercambios internacionales.
En Paraguay un docente es presidente, y es la noticia que nos debe enaltecer.