Como educadora, no puedo dejar de sentirme culpable cuando veo la necesidad de reprogramar algunos aspectos en los programas educativos que ayuden a fortalecer los cuidados referentes a salud, higiene, aseo y demás referentes en los niños y niñas.
Si somos nosotros los profesionales en educación los que priorizamos o no los temas que se deben brindar a la población educativa cuando pasan por nuestras manos.
Esta población esta presta a captar, memorizar y absorber la información que los educadores llevamos a diario.
Y nosotros nos ufanamos diciendo que cumplimos los currículos establecidos, que cumplimos los programas como nos los entregan, pero saltamos algunas teorías básicas como la "Puericultura" (Los niños, su desarrollo, cuidado, enfermedades de la niñez y su tratamiento).
¿Acaso ésta área nos corresponde? Será el interrogante de muchos, la respuesta es sí.
Si nosotros en el entorno educativo trabajamos como ejes principales la familia, la sociedad y la Escuela, cómo no incluir el fortalecimiento de los cuidados primordiales para vivir mejor como persona, refiriéndome específicamente al cuidado como "SER", para que el niño o niña no se vea afectado ni le falte lo necesario.
Al inicio escolar aparece la lista de documentación exigida por la institución para registrar el ingreso: Registro de nacimiento, fotocopia documento de identidad, fotos, en algunos casos copia de la consignación, y el famoso "carnet de vacunación" que realmente miramos, sin ningún interés y lo archivamos en una carpeta.
No nos interesamos por que se cumpla la vacunación del niño a la edad correspondiente, y muchas veces aceptamos la disculpa de la madre que perdió el carnet, porque para nosotros en el momento eso no es prioridad.
En este momento, el tema se convierte en una prioridad, con una noticia a nivel mundial: