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31 de Enero del 2010
Desafío del SXXI: Implementar NEUROSICOSEXUALIDAD como herramienta educativa
-Principios claves para comenzar a comprender las Diferencias Sexuales Cerebrales-





BOLETÍN  REDEM
 Introducción 

No hay ningún ámbito de nuestro ser que provoque sentimientos más variados que el de la sexualidad Así dicen quienes han estudiado incansablemente esta intrincada y a la vez maravillosa dimensión del ser humano. 

¨El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental de ser un Ser Humano. Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva,  el amor, y la reproducción. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, cerebro-mentales, sicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos. Sin embargo, en resumen, podemos decir que la sexualidad se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos¨. (1) 

Una vez aclarado que lo sexual va más allá de las cuestiones biológicas y que está influenciado por los condicionantes culturales de la sociedad en la que se realiza, estableceremos la diferencia entre dos términos que se confunden con frecuencia: sexualidad y genitalidad. Este último, técnico y poco extendido, hace referencia a lo concerniente al acto sexual, sus formas, estilos, prefacios, epílogos, etc. La genitalidad es sólo una forma de sexualidad. 

Asociada ancestralmente a lo divino, la sexualidad ha pasado por innumerables etapas de desarrollo en las diversas culturas y las distintas épocas. Desde la divinización del amor encarnada por Afrodita y Venus hasta la extrema represión sexual del catolicismo medieval, todos los matices pueden ser registrados. 

Hubo culturas que repudiaron a la mujer que no podía engendrar. Otras vieron en ella el objeto del pecado. Unos pueblos guardan rigurosamente la castidad hasta el momento del matrimonio, y otros permiten a sus varones tener más de una mujer -a veces cientos- como esposas. 

Los griegos aceptaban tanto el amor erótico con sus mujeres como con sus mancebos, jóvenes a los cuales dedicaban cariño y devoción, mientras que el aspecto procreativo de la sexualidad quedaba celosamente guardado en el hogar. Otras culturas condenaron la homosexualidad como una terrible desviación, motivo de pena de muerte para quienes la practicaban. 

Hubo culturas que reservaron el privilegio del sacerdocio a personas vírgenes, y otras, como el tantrismo, que encontraron en la unión sexual una vía de comunión con lo divino.   

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   Por: Virginia Gudiño 
            Miembro Consultor REDEM en Argentina 
¿Cuál de todas estas posturas, tan disímiles unas de otras, goza de razón?
Fue quizá Sigmund Freud, el famoso médico psiquiatra padre del psicoanálisis, quien se atrevió a dar las respuestas más agudas y desafiantes acerca de la sexualidad humana. Sus teorías, atacadas, aplaudidas y también distorsionadas, fueron la base de la comprensión de la sexualidad humana en el Siglo XX.

Hoy, cuando el ser humano transcurre un nuevo milenio con sus propios logros y problemas, la comprensión de la sexualidad humana sigue siendo un maravilloso desafío. Y será la neurociencia y demás ciencias afines al comportamiento humano,  quienes nos aporten los conocimientos científicos adecuados que formarán los pilares básicos para conocer y comprender la "nueva" dimensión de la Sexualidad Humana: Neurosicosexualidad.
¿Qué es NEUROSICOSEXUALIDAD?

Entendemos por neurosicosexualidad a la comprensión de la dimensión humana de la sexualidad basada en  los nuevos descubrimientos sobre el funcionamiento sexual del cerebro,  y  los avances científicos -especialmente en el área de la neurociencia- respecto de los comportamientos humanos. Estos conocimientos sobre las diferencias cerebrales de los sexos y los módulos cerebrales relacionados con las preferencias sexuales y la identidad de género, nos posibilitan  una nueva interpretación de las conductas sexuales humanas y  una nueva dimensión en la comprensión de los comportamientos humanos. (2)

Hoy en día se sabe que el Cerebro  Humano es sexualmente dimórfico, llevándose a cabo multitud de investigaciones a efectos de encontrar una explicación a este hecho y su influencia posible en la orientación sexual, tanto de hombres como de mujeres.

o Se hace evidente entre los 4 y 12 años de edad (sexualidad  programada por la  biología y mediatizada por el ambiente).

o Factores postnatales juegan importante rol en el establecimiento de la diferencia dimórfica en circuitos neurales que median la conducta sexual.

Dimorfismo sexual cerebral = compleja interacción sexualidad-cerebro, con la posibilidad de que muchas de las características de la conducta distintiva de los individuos (humanos) de distinto sexo tengan su origen en el cerebro y no tanto en las  influencias culturales y sociales.

Existen diferencias neuroanatómicas  en circuitos cerebrales asociados  a:

  • Sexo
  • Preferencia Sexual
  • Identidad de Género

La sexualidad impregna íntegramente la vida del ser humano. La salud sexual es un complicado equilibrio resultante de la adecuada educación y el normal desarrollo físico, cerebro-mental y social de la persona. Hoy, gracias a la exploración por imágenes del cerebro, se pueden diferenciar estructuras cerebrales implicadas en los comportamientos sexuales y, a la vez, diferencias en estos módulos según el sexo, la preferencia sexual y la identidad de género.

En otras especies

La sexual es una función compartida por especies vegetales, animales y la humana. Se apoya sobre fuertes estímulos instintivos y su objetivo primordial es la reproducción. Pero , ¿podemos decir que en unos y otros el sexo cumple el mismo escueto propósito?

Los rituales de apareamiento de algunas aves e incluso insectos se muestran asombrosamente complicados y elaborados. También en algunas plantas el intercambio de las células capaces de fertilizar es sorprendente, valiéndose de intrincados mecanismos que incluyen a otros seres vivientes y condiciones del ambiente. Es sabido, incluso, que algunas especies animales practican una fidelidad absoluta a su pareja a lo largo de su vida, repitiendo una y otra vez el ciclo de la procreación con un mismo consorte.

Sin embargo, todo este despliegue maravilloso, que puede resultar conmovedor a los ojos de quien lo observa y estudia, no deja de ser la consecuencia de afinados mecanismos instintivos. En los demás seres vivientes la función sexual tiene la clara meta de la conservación de la especie, y no otra. El mandato del instinto encadena la conducta sexual de las innumerables criaturas que pueblan la tierra, los aires y los mares.
En los humanos

En el humano, en cambio, el sexo es mucho más que eso. Sin abandonar el instinto de la reproducción como un reaseguro para la propagación de la especie, el hombre y la mujer encuentran en la sexualidad una oportunidad mucho más rica que la de la simple y maravillosa procreación.

A diferencia de otros seres, los humanos pueden planificar su función reproductiva a voluntad, cuando cuentan con la suficiente información y medios materiales. Es por eso que algunos estudiosos del sexo se niegan a hablar de reproducción, cambiando el término por uno más acorde a la realidad:

"Preferimos pensar en reproductividad y no en reproducción, pues lo que existe en los seres (humanos) es la potencialidad, si bien ésta no siempre se concreta en la forma de tener hijos o hijas, ya sea por enfermedad, por decisión personal o porque no es congruente con el estilo de vida que se desarrolla, pero la potencialidad la tenemos todos." (3)

Según los especialistas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Asociación Mexicana de Educación Sexual, la reproductividad no se limita al hecho biológico de poder embarazar o ser embarazada. Es una dimensión humana mucho más compleja y sofisticada. Algunas personas no se reproducen biológicamente hablando, pero expresan su reproductividad haciéndose cargo de hijos o hijas tomados en adopción.

Otros cooperan con el crecimiento físico y emocional de muchos niños/as, aunque no actúen desde la paternidad/maternidad. La organización social y las pautas culturales dan un marco para que esta función adquiera múltiples formas.

  Todos ellos interactúan entre si

Asimismo, hay quienes han decidido posponer temporaria o definitivamente esta potencialidad para dedicar todas sus energías a un estilo de vida que requiere el celibato o castidad. Hablamos no ya de no engendrar, sino incluso de la total y voluntaria abstención de las relaciones sexuales, renunciando al loable propósito de lograr comunicación humana y placer.

El erotismo es la dimensión más humana de la sexualidad del poderoso llamado del instinto, y libre en la construcción de aquello que representa su objeto sexual, el ser humano se encuentra lanzado a una experiencia única y maravillosa: el placer sexual.

"Por erotismo entendemos la dimensión humana que resulta de la potencialidad de experimentar placer sexual. Todos los seres humanos nacemos con esa posibilidad. La gran mayoría de mujeres y hombres la desarrollan, la viven y la gozan, pero no todos."  (4)

En nuestro crecimiento, las personas nos encontramos expuestas a experiencias que regulan su aparición, su normal desarrollo y expresión, pero también la frustración y hasta la disfunción. Ésta última puede ser definida, más allá de su aspecto meramente físico, como la aparición del erotismo en una forma no deseada por nosotros o por el grupo social al que pertenecemos.

Lo cierto es que el placer sexual es una experiencia única en la vida, que no está regulada -como en el caso de otros seres- por estrictos parámetros de especie.

"Si bien es cierto que la mayoría asocia la experiencia placentera erótica con el deseo por otra persona, esto no siempre es así, especialmente durante las etapas de nuestra vida en las que descubrimos el erotismo. Para experimentarlo necesitamos que nuestro cuerpo esté sano; es decir, que no existan interferencias de tipo biológico con los mecanismos fisiológicos del erotismo."  (4)
En ese sentido, las disfunciones sexuales son un grupo de patologías que han crecido sostenidamente en incidencia durante las últimas décadas. Algunos atribuyen este fenómeno al estrés y los procesos de angustia; otros advierten que en la actualidad se consulta por disfunciones que antes permanecían ocultas y privadas de tratamiento.

Desde Neurocapital Humano contamos con el curso a distancia NEUROSICOSEXUALIDAD - Sexualidad SXXI, pues entendemos que este ¨moderno¨ y actual enfoque contribuye a que cada individuo comprenda las diferencias sexuales cerebrales y su repercusión en los comportamientos (humanos en general y sexuales en particular), a la vez que posibilita erradicar  mitos, prejuicios y tabúes.

Aprender a  respetar la propia sexualidad como así también tolerar la del otro/a y comprender la importancia del autoconocimiento, de la autoestima y la confianza para la construcción de relaciones saludables, son  algunos de los principales objetivos. Todo ello en un contexto donde entendemos la sexualidad como una parte - no poco importante- de la realidad humana, condicionada por elementos neurobiológicos y culturales, que tiene una expresión particular en cada persona y que es, en última instancia, la manifestación de gustos, usos y elecciones personales y que como tales merecen respeto, intimidad y responsabilidad.

estímulos sensoriales y psíquicos tienen sobre la actividad sexual del hombre.

La corteza está íntimamente conectada con el hipotálamo, a través del cual se relaciona con la hipófisis, con la médula espinal, con otras estructuras nerviosas, con las glándulas endócrinas y con el aparato genital; también se relaciona muy directamente con el sistema límbico. De este modo la corteza  recibe y elabora la información que le llega, y a su vez remite ordenes e información al resto de las estructuras nerviosas, influyendo notablemente en muchos aspectos de la respuesta sexual.

Estas conexiones son en alguna medida las que explican la gran influencia de diversos factores psíquicos en la respuesta sexual, por lo que la corteza es una de las zonas cerebrales más directamente implicadas en los trastornos de la sexualidad de origen psicosomático.
Cuando la persona se encuentra en condiciones óptimas desde el punto de vista psicológico y ambiental (se encuentra relajada, despreocupada, sin conflictos en la esfera de la sexualidad) es más probable que la actividad sexual sea satisfactoria, por el contrario, algunos factores emocionales como la ansiedad, el miedo, preocupaciones, estrés, ciertos sentimientos  y algunos estados emocionales como la depresión  se elaboran a través de la corteza cerebral y pueden ocasionar graves disfunciones sexuales.

Referencias:

(1)Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Mujeres+.
(2) Neurocapital Humano.
(3)Organización Panamericana de la Salud (OPS)
(4) Asociación Mexicana de Educación Sexual

Nombre: mario quintanilla
E-mail: marioreinaldo2003@yahoo.es
Comentario: Una vez más Virginia nos aporta con ideas novedosas, de avanzada y en su caso podrían ser motivo de controversia o debate.
En este caso me parece que las ideas que generalizan o toman el carácter de absolutas no siempre expresan con claridad la idea a la que aluden. Me refiero a que asegurar que \"la sexualidad es todo lo que somos\" es de un alcance tan general que por lo mismo puede y debe ser precisado.
Decir todo es decir mucho, más si coincidimos en la complejidad del ser humano y la complejidad de la sexualidad, complejidad que no es sinónimo de abarcar a todo lo que somos.
Asumo que la diferencia entre genitalidad y sexualidad es fundamental para efectos del estudio realizado por Virginia, diferencia a la cual ella nos aporta con precisiones referidas al erotismo y otras afines, son elementos que pueden servir de base para lograr las precisiones requeridas.
Creo que investigaciones y aportes a lo dicho por Virginia nos conducirán a ampliar el conocimiento del tema y abrirán horizontes que vinculen estos ámbitos con el proceso del aprendizaje y con aspectos concretos del hecho educativo.
Felicitaciones a Virginia por sus aportes y estudios que siempre han sido importantes.

COMENTARIOS:
Nombre: Horacio Krell
E-mail: horaciokrell@ilvem.com
Comentario: La sexualidad no puede desligarse de la identidad, de saber quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy y qué quiero ser. La identidad se crea con la experiencia en un proceso que dura toda la vida. Se refuerza respondiendo  a \"Conócete a ti mismo y conocerás el Universo\", y conectando experiencia, vocación y educación. Así surgen ideas y proyectos. Pigmalión se enamoró de la estatua que construyó, logró que una diosa le diera vida y se casó con ella. La expectativa  influyó más que el pasado: si el deseo es grande el obstáculo se vuelve pequeño. Pero la profecía que se autorrealiza requiere una alta autoestima. Si no se resuelve la crisis se puede perder la identidad que será moldeada por los padres, los amigos, o la autoridad. La falsa identidad enfrenta pensamientos y emociones, rebaja la pasión sexual y la autoestima. La educación debe incluir educar la inteligencia para armonizar los instintos sexuales, con las emociones y las elaboraciones del cerebro racional. El cerebro es una página en blanco que desarrollará su potencial con el saber y la experiencia. El límite es que no podemos confiar en la inmaculada percepción. Descubrimos que pese a los años somos los mismos, iguales pero distintos. Construir la identidad consume energías hasta alcanzar el logro. Caer en la falsa identidad es asumir como propios los planes ajenos, eludir el compromiso y ser como hojas arrastradas por el viento. Diferir la resolución de la crisis produce parálisis por exceso de análisis. Perdidos los grandes relatos que daban marco a la identidad surgió la democracia formal:somos iguales como ciudadanos -un hombre, un voto- y  desiguales como consumidores: la mayoría de los perdedores aplaude el discurso de los ganadores. Perder la brújula generó: pensamiento light, relativismo, doble discurso, violencia, no creer en la justicia ni en la política, fin de la solidaridad, fundamentalismo del consumo, buscar la satisfacción sexual inmediata, comprar el amor con dinero, vivir el momento y a la moda,  falta de oportunidades laborales. Antes la identidad se basaba en la  autonomía, en compartir anhelos; en acceder a una sexualidad plena, en lograr una inteligencia abstracta, en concretar los sueños. Hoy la adolescencia se extiende pese a la maduración temprana. Si los jóvenes no estudian ni trabajan,  no tienen futuro. Las exigencias de belleza y moda, dificultan  establecer vínculos satisfactorios y plenos. El otro sólo está para confirmar nuestra imagen. Cada sociedad tiene mecanismos para bañarnos en sus paradigmas. No hay patologías sin sujeto y sin historia. Hoy no existen buenos modelos de identificación. Se estimula a la juventud como valor, lo que choca ante la evidencia de los hechos, aumentando la frustración y la inseguridad. La promoción de consumo como señal de éxito es el caldo de cultivo de adicciones, de la violencia y del sexo indiscriminado e inseguro. La publicidad empuja pero la sociedad de consumo, marca diferencias y jerarquías. La gente se integra por las buenas o por las malas. Para que la identidad y la identidad sexual que es una forma de entenderla, no sea sólo un sueño y para evitar que como decía Rousseau: el hombre nazca libre y por todas partes se lo encuentre encadenado, hay metodologías para conocerse y saber usar los recursos, dominar los mejores métodos y elegir los proyectos y modelos, para aprender lo más importante, que es convertirnos en los  arquitectos de nuestro propio destinos y para que lo que somos no nos impida alcanzar lo que queremos y podemos llegar a ser. El poder inteligente es querer con eficacia. La autoeficacia es saber gestionarse uno mismo hacia lo que quiere ser sin olvidarse de evaluar cuáles son los resultados. horaciokrell@ilvem.com
Nombre: SARA MARGARITA  OSSES FUENTES
E-mail: saradevirreydelpino@yahoo.com.ar
Comentario: Mi querida Virginia,nuevo tema para desarrollar,tus profundos estudios que hacen pensar,aprender a conocernos mejor,tratar de ubicarnos entre los seres humanos commo superiores aprender a desarrollar los instintos que nos den mas felicidad y a comprender el actuar de otros quea veces solo se mueven por los bajos instintos de sexualidad mal aprendida.-
Los niños hoy con la TV tienen una ventaja,pero sus cabecitas estan siendo bombardeadas con miles de estimulos y sabemos que seran esos malos estimulos los que van a marcar su propio desarrollo.-
Es el gran desafio para nosotros los adultos,que se supone ya tenemos el equilibrio y el sentido comun bien desarrollodo. (se supone),somos los encargados de guiar sus mentes guiar miles de buenos estimulos hacia los logros de FELICIDAD.-
GRACIAS VIRGINIA..

Nombre: Isidro Fernández
E-mail: escueladeyoga@yahoo.com.ar
Comentario: Carezco seguramente de la formación necesaria como para poder opinar sobre si manera en que Virginia aborda el fondo de la cuestión es correcto o comete algún error.
Si puedo decir que la felicito por la valentía de tratar este tema de la sexualidad con la seriedad que el mismo requiere, y como herramienta educativa.
Es hora que dejemos definitivamente atrás la época victoriana y avancemos seriamente en el conocimiento de un tema tan complejo dentro de la complejidad que de por si es el ser humano.