El termino "maestro" es uno de los mas utilizados en las sociedades modernas ya que con él nos referimos tanto a las miles de personas que tienen el oficio de enseñar en las instituciones escolares como también a otras que tienen maestría y habilidades en un oficio y hasta con cariño y respeto llamamos así a las personas de cierta edad. Y es que en efecto el maestro es una concepción que va mucho más allá del estricto proceso enseñanza -aprendizaje en un aula de clases. La escolaridad moderna , que en el mayor de los casos llega a tres siglos, nos ha hecho ver a la educación solo circunscrita a un espacio físico llamado escuela (desde el preescolar hasta el doctorado) esta sistematización necesaria para el desarrollo del sistema capitalista y la formación de los estados nacionales creo una ruptura entre el proceso educativo y el resto de la sociedad colocándolo en muchos casos como un sistema aparte cuando en realidad toda la sociedad (familia, escuela, comunidad, trabajo, recreación, deporte, medios informativos, entre otros) forma parte de este proceso educativo.
Esto ha hecho en muchos casos que la inmensa responsabilidad de sostener y reproducir a una sociedad pareciera ser deber exclusivo de la escuela y de quienes aparecen como figura responsable del proceso de formación: el maestro. Basta ver nuestras legislaciones y filosofía educativa para que veamos como al maestro se le impone una serie de obligaciones, de posturas, que lo convierten en muchos casos -por lo menos en el papel- en una especie de ser extra humano, un superhombre que debe además de enseñar un contenido, un currículo, ser líder, orientador, promotor, y ejemplo de un sistema escolar y una sociedad que muchas veces contradice estos mismos principios y obligaciones que se le imponen al maestro. Una sociedad que a pesar del discurso pareciera darle poco valor al papel de la educación y del maestro, una sociedad que le exige al maestro lo que ella muchas veces no esta dispuesta a dar, le exige responsabilidad y compromisos que otros no asumen.
Mucho se ha criticado que nuestro maestro se ha convertido en un triste "lochero" cuyas luchas no traspasan las reivindicaciones económicas, que poco se preocupa de la situación de la educación en general y de su propia formación. No pretendo yo convertirme en defensor incondicional del maestro, pero seguro estoy de que esta es una de las profesiones y tareas mas importantes y hermosas de la humanidad, que no solo es contribuir a formar profesionales sino fundamentalmente hombres y mujeres para la vida digna. Es una de las profesiones mas difíciles ya que en efecto un verdadero maestro es maestro dentro y fuera de la escuela, no puede haber contradicción entre la moral que pregona dentro del aula de clases y la que practica fuera de la misma y esto que debe formar parte de la propia naturaleza del ser maestro es también una exigencia social. A diferencia de otras profesiones donde las personas son evaluadas por su capacidad y pericia en su área, al docente se le evalúa todo su comportamiento de vida. Al maestro que hace lo que cualquier otro ser mundano haría: tomarse unos tragos, jugar la lotería, decir algunas malas palabras, es severamente castigado moralmente por una sociedad que cotidianamente hace disfrute de estos actos que considera inmorales cuando lo hace el maestro.
Pero no solamente esta posición ante la vida hace de la educación una de las tareas mas exigente, sino que además al maestro se le exige hoy romper con las cadenas del disciplinarismo, ser una persona de amplios y profundos conocimientos y tener dominio de los nuevos procesos tecnológicos al tiempo que deben involucrarse mas en los problemas de la comunidad. Estos retos del maestro, que no son nuevos sino que se complejizan y se acentúan hoy ante los cambios internos que se producen en el país y que exigen del educador y de la escuela un compromiso hacia los serios problemas de desigualdad, exclusión, injusticias, ante la necesaria formación de una nueva cultura nacional. Pero tenemos también un contexto internacional de grandes avances tecnológicos pero que en algunos casos su marcado sentido mercantil ve a la educación como una fachada mas de la expansión comercial y que amenaza la propia existencia de este proceso educativo. Por lo que se hace mas necesario que nunca reivindicar la tesis de que la educación es mas que un proceso administrativo, mas que un proceso cognitivo, es antes que todo un proceso de vida, en formación de valores, es un proceso para la existencia misma. Los grandes avances tecnológicos podrán desplazar a los docentes y a las escuelas que solo informan mas nunca a los maestros y escuela que forman para la vida digna.. En consonancia con esta posición, citamos al maestro Prieto Figueroa, quien veía al docente como una extensión de la comunidad, un educador y una educación comprometida con la realidad:
"La pedagogía marca un camino, señala orientaciones generales, pero el maestro antes que pedagogo debe ser un hombre, un hombre de su tiempo, con las angustias y preocupaciones de su momento histórico". (…)Ser maestro a esta hora agónica del mundo es una responsabilidad grande y quien la asuma ha de tener pleno conocimiento de la contribución que presta para que los hombres alcancen mayor conciencia de la misión que cumplen en el mundo, con el fin de que los mecanismos que desaten no rompan el proceso solidario de la vida y para que la ciencia trabaje en beneficio del hombre y no en contra del hombre, a fin de que la técnica se humanice "(1989; p.77).
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