Los mayores buscan, cada vez más,
Mantenerse activos y ser útiles en la sociedad.
Algunos hechos de los últimos días me han hecho reflexionar ampliamente sobre nuestra maravillosa labor docente, y es que solemos brindar a nuestros estudiantes grandes principios para que lleguen a ser hombres de bien, que crezcan y puedan hacer felices a sus familias (padres, hermanos, esposos/as, hijos y demás), esto no es nada fácil y mas si tenemos entre nuestras manos a los mas pequeños a aquellos entre los 3 y 7 u 8 años.
Para muchos es fácil decir que es solo orientar la forma en que deben comer o como ir solo al baño, pero no es tal, si analizamos podemos determinar que a esta edad creamos las bases de toda una vida.
Un niño a los 3 años tiene toda la capacidad para entender claramente lo que uno le indica y eso favorece mucho su aprendizaje de allí que se sugiera que se inicie temprano en su formación para un mejor aprovechamiento.
Pero si al arduo trabajo de la escuela con los valores, deberes, derechos y otras tantas pautas que se deben ir fortaleciendo vemos un ámbito familiar negativo, no lograremos alcanzar ni un 50% de lo propuesto para que esas bases formativas hagan de cada uno un hombre o una mujer de bien, en todo el sentido de la palabra.
Y hablando de hombres de bien, puedo hablar ampliamente de un buen grupo de estos hombres que hicieron de sus vidas algo bueno y que seguro contaron en su niñez con un educador que le guío y le oriento para que hiciera lo mejor posible cuando llegara a su edad adulta o que simplemente marco pautas de interés que permitiera que cada uno llegara a destacarse en algo pero siempre con principios y capacidades que le destacaran en una sociedad.
Específicamente hablo de mis abuelos del Hogar "Santo Domingo" lugar en el que hago voluntariado cada martes en la tarde, y que así como a mis estudiantes de preescolar les guío y oriento sobre una actividad motriz fina que les ayude a mantener sus manos activas por más tiempo.
En este lugar podemos encontrar a Don Julián Herrera, gran poeta y compositor de obras en Guarini, en sus anécdotas están los largos poemas hechos a sus amores eternos y una que otra tonada que alguna persona abusiva le robo y hoy se escucha en las emisoras.
También esta el señor Machuca, un hombre de gran porte sonriente y bromista que constantemente habla de las experiencias en la guerra y su herida en la pierna por una bala que le atravesó dejándole en muletas.
Y ni que decir del Señor Vicente Garay, militar de alto rango que a sus 89 años viste y calza elegante día a día, y en su estrechar de manos muy fuerte deja saber que algún día tuvo que haber librado grandes batallas.
Y así puedo continuar con cada una de las historias maravillosas que estos adultos mayores nos cuentan en cada taller de los martes y que nos permiten y les permiten pasar una y hasta dos horas de actividades muy divertidas y conversadas; y es que es normal esto, puesto que a estos abuelos escasamente les visitan y dicen encontrar en los talleres el espacio de desahogo semanal y que lamentablemente por su edad en muchas ocasiones no pueden asistir por sus quebrantos de salud dejándonos en espera de una recuperación y una oración para que nos podamos ver la próxima semana y rogando por que aun no sea la hora de dejarnos como es el caso de varios que hemos despedido con un "nos vemos el martes y cuidasen por favor".
Quiero reflexionar y decir que con mis estudiantes de preescolar veo grandes realidades y falencias familiares sobretodo cuando desechan a los abuelos y estos pequeños tienen que ver sin entender, contradiciendo todo lo que en la escuela les podemos orientar, lo que no esta muy lejos de lo que viven mis abuelos cuando nos cuentan que ellos fueron felices y dieron todo a sus familias pero al llegar a esa edad (entre 60 y 90 años) estorbaron en sus casas y sus hijos y familias (padres, hermanos, esposos/as, hijos y demás), deciden enviarlos a un hogar de caridad para que allí les cuiden como ellos merecen.
Esta es otra de nuestras grandes realidades que no podemos ocultar, por un lado el que los niños presencien actos negativos hacia los abuelos que ellos por lo general admiran y por otro el abandono de una sociedad por esos adultos que un pasado nos dieron y que hoy día olvidamos por estar pasados en años.
Y quiero terminar con una historia que leí: Donde un padre mando a su madre a comer a un rincón en una pequeña mesa porque cuando se sentaba a comer regaba dando mal aspecto y presencia a la cena familiar, un día cualquiera llega y su hija martilla unas maderas y al preguntarle su hija responde que le esta haciendo la mesa para cuando el sea anciano como su abuela.