La animación a la lectura es un acto consciente para producir un acercamiento afectivo e intelectual a un texto, de forma que esta experiencia produzca un acercamiento al mundo de la lectura como algo divertido.
El objetivo de animación a la lectura es que los niños y las niñas disfruten del momento planteado para la lectura; despertando emociones, sensaciones, curiosidades, creando un ambiente de misterio, excitando el interés, procurando la diversión, invitando a soñar y a fantasear. Tal como lo dice Pepe Durán "Animar a la lectura es conseguir todo esto".
Es algo distinto a una actividad de clase, tiene que ver más con la diversión y el juego. No es competitiva, no se gana o se pierde, no hay notas ni calificaciones. Se resaltan los aciertos y se procura la cooperación de los participantes con el grupo.
Condiciones para realizar una animación a la lectura
A continuación proponemos algunas ideas básicas que se deben tomar en consideración cuando utilizamos la animación a la escritura a partir de un texto:
- Utilizar un texto o libro completo, no un fragmento.
- Presentar las características del libro: título, autor, ilustrador y editorial, etc. adaptando la información a la edad de los niños y niñas.
- Proponer que los niños y niñas expresen espontáneamente lo que les agrada del texto o libro.
- Programar la animación en función del año escolar, agrícola, religioso, etc.
- Realizarlas con cierto grado de frecuencia (son más efectivas).
- Procurar que sea una experiencia activa, favoreciendo que los niños y las niñas escuchen, lean, jueguen, observen, se muevan, etc.
- Interactiva y voluntaria, motivando el protagonismo de los participantes, de tal manera que todos los niños y niñas intervengan, aún los más retraídos o tímidos.
- Se pueden realizar en cualquier espacio libre: biblioteca pública o escolar, aula, parque, hogar, etc.
Elementos que intervienen en la animación a la lectura
Montserrat Sarto nos dice que en la animación a la lectura intervienen:
- El juego dramático, como una actividad creadora, que posee valor educativo pues favorece de manera espontánea diferentes formas de expresión como la oral, gestual, plástica, musical, sonora, etc. A través del juego dramático el niño puede representar su experiencia, su contacto con el mundo, con sus sentimientos y pasar a ser un personaje, un animal, un objeto; entrando por ello en un mundo diferente al suyo, que le permite enriquecerse con nuevas experiencias.
- El silencio y la interioridad, el primero como una condición para que el niño pueda entrar en lo profundo de su ser e interiorizar la lectura y captar lo que quiere expresar lo escrito.
- Las condiciones de los participantes, si son lectores o poco lectores. Conocer sus motivaciones hacia la lectura, tipo de lectura que prefieren, nivel de lectura (subsilábica, silábica, vacilante, corriente, expresiva, gozosa, reflexiva, crítica, interpretativa) y el valor que cobra para el/ella la lectura son elementos importantes a tener en cuenta.
- La planificación de la animación, puede ser a nivel de aula o institucional a fin de que exista una continuidad y se programe con anticipación, estableciendo la frecuencia, seleccionando las estrategias, los textos y los materiales.
- El animador o mediador, que puede ser el docente, aquel que sirva de puente entre el niño y el libro, le ayude a descubrir el valor de la lectura y lo acompañe durante su proceso lector hasta que tenga mayor autonomía.
Estrategias para animar a la lectura
Respecto del tema, existe suficiente literatura, sin embargo la propuesta del CECM propicia un abanico de posibilidades, entre las que se cuentan las siguientes:
1. ¿Qué diría el personaje?
Objetivo:
- Encontrar los personajes, incluso los secundarios en un libro o cuento.
- Permite entender la lectura, gozar con los personajes, educar la memoria y fomentar el discernimiento.
Procedimiento:
- Para ello el animador presenta a los niños y niñas algunos personajes reales o inventados, luego invita a los niños y las niñas a dibujar estos u otros personajes que creen que puedan estar en la historia a leer.
- Se invita a leer o se lee para ellos el texto con la consigna de estar atentos cuando aparezca los personajes en el mismo.
- Se les invita a participar en la narración o lectura improvisando lo que diría el personaje.
2. El cuento congelado
Objetivo:
- Expresar y representar la comprensión de un texto.
Procedimiento:
- Dividir a los niños y las niñas en equipos y pedirles que representen una escena congelada del cuento, es decir adopten una determinada posición y no se muevan (se aconseja que practiquen hasta que estén satisfechos con su escena).
- Se pide a cada equipo que pase al frente y presente su escena congelada. Los demás intentarán de adivinar cuál escena es.
3. ¿Qué hubiera pasado si...?
Objetivo:
- Expresar y representar de manera lúdica y creativa un texto.
Procedimiento:
- Seleccionar un pasaje o escena de un cuento leído o narrado.
- Proponer una hipótesis fantástica que pueda cambiar la historia y representar que hubiera "sucedido si..." Ejemplo: Caperucita recordó las llaves de karate que su abuelita le había enseñado... o se apareció uno de los enanos en el momento que la bruja le daba la manzana a Blancanieves.
- Pedir voluntarios para asumir el rol de los personajes.
- Representan lo que hubiera podido pasar.
4. Representación dramática
Objetivo:
- Propiciar la retención y la expresión física y oral de los niños y niñas.
Procedimiento:
- Después de narrar o leer un cuento, se divide el grupo en equipos y se les pide que ensayen una representación teatral del cuento.
- Se reparte los personajes.
- Se invita que cada equipo pase al frente.