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31 de Enero del 2010
IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN LA VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL DEL EDUCADOR 




BOLETÍN  REDEM
Soy un joven educador, cuya experiencia docente no supera los diez años y durante todo este tiempo he podido percibir claramente dos aspectos fundamentales de la labor de un maestro, que hoy me gustaría compartir con ustedes a manera de reflexión: primero, que la esencia del verdadero maestro no radica solamente en el cúmulo de conocimientos o  en la pericia didáctica para la enseñanza que este posea de una determinada área académica, sino principalmente en la formación humana que demuestra en todo los actos de su vida y aquí radica la importancia de la ética en la vida personal y profesional del educador, más allá de cualquier adhesión ideológica, religiosa o carisma en particular. Es decir, se trata de echar una mirada al maestro como persona, ayudándole a recuperar el verdadero sentido de su vocación magisterial. 

Por ello, considero muy importante para efectos de esclarecer este ensayo, un deslinde entre “Ética” y “Moral”, ya que estos términos con frecuencia suele utilizarse por igual; sin embargo, en la actualidad algunos autores reservan la “Ética” para la teoría y la “Moral”, por el contrario, sería la ética vivida. A ello, habría que sumarle qué significa la Ética Profesional del Educador, parafraseando a Humberto Quispe Hernández(1), podríamos decir que es la obligación moral de cumplir de la mejor manera posible, con lo que se pide a la persona del docente como profesional de la enseñanza. En ese sentido, el educador debe contribuir a la formación ética de sus alumnos en el actual contexto en el que vivimos, que lleva impregnado los rasgos de la Posmodernidad y la Globalización; del primero, es un hecho aquí y en todas las latitudes, a pesar que hemos llegado a ella sin siquiera haber vivido a fondo la modernidad y es que la Posmodernidad nos mostró “el desencanto de la razón”, que “la ética es algo provisional en la vida del hombre”, dicho de otro modo, lo que importa es el goce hedonista del aquí y el ahora, las espiritualidades se venden en el supermercado y lo religioso se trivializa en horóscopos, sectas, esoterismos, supersticiones etc.

Por otro lado, el segundo rasgo que hoy define a la sociedad del siglo XXI es la Globalización. Con todo lo positivo que tiene y que no podemos dejar de reconocer, valorar y promover. Así las cosas, el educador-maestro debe pensar globalmente y actuar localmente. Superar el individualismo y pensar en grande. No encerrarse en sus mundillos de la cotidianidad y la rutina, de su aula y de su escuela, pues al hacerlo se condena al fracaso y al aislamiento.  Realizada entonces esta introducción contextualizando la labor del docente en la sociedad actual y centrándonos en la temática sobre la importancia de la ética en la vida personal y profesional del educador, retomemos el primer aspecto fundamental del ser docente: la esencia del verdadero maestro radica en la formación humana que demuestra en todo los actos de su vida.
     
Que difícil resulta hablar en estos tiempos de la coherencia de vida, y más difícil aún  hoy en día encontrar profesores con coherencia profesional entre lo que piensan, dicen y hacen en su labor diaria de docentes. Oportunas resultan aquí las palabras de San Josemaría Escrivá de Balaguer que el Dr. Víctor García Hoz, cita en su libro “Tras las huellas del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer” (Ideas para la educación): “Coepit facere et docere”. - Comenzó Jesús a hacer y luego a enseñar: tú y yo hemos de dar el testimonio del ejemplo, por que no podemos llevar una doble vida: no podemos enseñar lo que no practicamos. En otras palabras, hemos de enseñar lo que por lo menos luchamos por practicar (Forja, 694)”.    

Una vez escuché decir que de todos los oficios que el hombre puede realizar en esta vida, hay tres que aparte de ser como todos los demás, dignos, ayudan directamente al prójimo: uno es el trabajo que el médico realiza,  atendiendo y aliviando los dolores físicos del cuerpo; otro, el del sacerdote aliviando los problemas del alma y el espíritu; por último, el oficio del maestro - y no menos importante-, desarrollando el conocimiento y formando la persona del educando.    Todo esto nos invita indudablemente a reflexionar sobre el rol del docente del nuevo milenio y en la importancia de la ética en su vida personal y profesional. Es decir, el maestro no sólo debe convertirse en modelo de vida y ejemplo para sus alumnos, sino que deberá demostrar que es una persona feliz con lo que es y posee, pleno y apasionado de la vida, he allí el gran reto del maestro del siglo XXI.

Sin embargo, no debemos olvidar que el maestro, como ser humano, no está exento de errores, por el contrario solemos cometerlos con frecuencia, unos más que otros claro está.   Asimismo, en una compleja realidad social como la nuestra, en los últimos años, lamentablemente el docente peruano ha estado ligado a una serie problemas relacionados con los principios morales y valores que coexisten en una sociedad y que no se pueden ocultar ni negar abiertamente. 

Antes de concluir con el presente ensayo pedagógico, quiero compartir con ustedes unas palabras de Carlos Cardona, apropósito de la ética en la educación y de manera particular en la labor del docente: “Lo que debe hacer el educador, como profesional de la enseñanza, es conseguir que su propia tarea sea un acto ético: debe actuar éticamente, como persona que se dirige a personas y, dar a esa relación recíproca que se establece un sentido moralmente bueno: ha de ser un acto personal bueno en sí y en sus consecuencias. Ha de ser un buen profesor siendo un profesor bueno”.




1) Catedrático del Diplomado de Segunda Especialidad en Formación Magisterial, Facultad de Educación – PUCP (2007-2008).



BIBLIOGRAFÍA

•    Cardona, Carlos   1990  “Ética del quehacer educativo”. Madrid: Rialp.

•    García Hoz, Víctor 1997   “Tras las huellas del Beato Josemaría  Escrivá de Balaguer”   (Ideas para la educación). Madrid: Rialp.

•    Quispe, Humberto.2008   “Ética y educación”, Módulo autoinstructivo. Diploma de Segunda Especialidad en Formación Magisterial, Facultad de Educación PUCP, Lima

COMENTARIOS:
   Por: Jesús Alberto Paiba Samamé
            Miembro Consultor REDEM en Perú
Nombre: AGUSTIN FARJE NÚÑEZ
E-mail: farje_agust-in@hotmail.com
Comentario: Lo felicito por su preocupación, de seguro nace de su convicción de Maestro, así con mayúscula. Le recomiendo la lectura del librito de Luigi Giussani: \"Educar es un riesgo\". En la actualidad, el buen profesor, ha de procurar recuperar su marcha delante de su alumno, porque en estos tiempos, muchos discípulos saben má cosas que el profesor y esa es una condición que lleva al irrespeto. Sí, es necesario ser bueno, pero, bueno y bien informado es mejor. Una gran mayoría de docentes en el Perú, no lee y este lamentable fenómeno ha hecho que la materia prima de la tercera ola: el conocimiento, lo haya superado y casi ahogado.

Lo saludo atentamente.

Agustín Farje.

Nombre: Luis Alejandro
E-mail: alexguillen29@hotmail.com
Comentario: Además del valioso escalerecimiento del Autor, debemos incidir en la capacidad moral que debe poseer el docente , en el valor del profesional como persona, y como promotor social, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que encuentra.


Nombre: María Isabel Luna Pérez
E-mail: mariaisabelluna_70@hotmail.com
Comentario: Buenas noches colega quería decirle que su artículo es muy interesante sobre todo por que justamente en la Universidad donde me estoy estudiando maestría aquí en Perú estoy tratando estos temas de Ética y moral y justamente estamos estudiando sobre la base de Carlos Cardona por lo que me gustaría entablar comentarios sobre el tema con usted, si es que se puede. Espero su respuesta. Muchas gracias
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