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BOLETÍN  REDEM
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Boletín Quincenal desarrollado por REDEM . Powered by PUBLIGRAFICO Design     -   2007
La Importancia de la Educación Pre Escolar en el niño
15  de mayo del 2008
  Diversos estudios señalan que la educación pre escolar marca una diferencia para los niños que se traduce en un mejor rendimiento escolar en la educación básica. Estas investigaciones demuestran que los déficit cognitivos y no cognitivos se obtienen antes de entrar al colegio y que si estos no son corregidos a tiempo, afectarán el proceso de aprendizaje y la productividad futura de las personas en el medio educativo donde se desenvuelvan.

Con respecto a esto, Vegas de Sousa, M. (1989) señala: Los años comprendidos entre los dos y los seis son los años mágicos de infancia, probablemente en ninguna otra época de su vida será confrontado con tantos desafíos, conflictos, ansiedad y temores. Es la época cuando el niño se aparta de su madre y ensancha su mundo para incluir en él a otros niños, otros adultos, nuevas habilidades físicas y motoras, intelectuales y sociales.

La evolución de la personalidad durante esta etapa de la vida se lleva a cabo principalmente por la práctica continua de una serie de conductas que la cultura le impone al niño por ser apropiadas para su edad, sexo, familia, escuela, etc. Estos factores innatos combinados entre sí y en interrelación con las personas significativas que pueblan el ambiente del niño, producirán un ser adulto con una personalidad clara, precisa y única. (pág. 24 ).Las relaciones sociales infantiles forman parte fundamental en lo referente al desarrollo psicológico de los niños y éstas suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de lo que se conoce como su grupo de pares (niños de la misma edad, con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan, desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores y en su comportamiento futuro. El cambio hacia el mundo social adulto es apoyado por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales, donde se atribuyen roles distintos a los diferentes miembros en función de su fuerza o debilidad. Además, el niño aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver problemas entre grupos. La conformidad (obediencia de las normas del grupo social) con este grupo de pares alcanzará su nivel máximo cuando el niño llegue a la pubertad, y nunca desaparecerá del comportamiento social del mismo, aunque sus manifestaciones entre los adultos sean menos obvias.

Centrar la tarea de la educación preescolar en el niño no significa de ninguna manera dejar la educación al azar de los deseos infantiles. Supone, por el contrario, una planificación rigurosa. Pero esta planificación no está ya basada en lo que los adultos creen que deben transmitir, sino en lo que sabemos que los niños pueden descubrir, en sus posibilidades reales de avanzar en la construcción del conocimiento.
La función primordial de éste es enseñar al pequeño las habilidades y los conocimientos intelectuales acumulados por la sociedad para lograr un óptimo avance psicológico en el infante.

El perfil del niño preescolar responde a la concepción curricular adoptada, centrada en el niño; con esto se aspira a formar un niño participativo, autónomo, espontáneo creativo y crítico.

En consecuencia cuando se dice Desarrollo de la autonomía, en el nuevo currículum, se quiere significar la capacidad del niño de tomar decisiones de acuerdo con sus posibilidades y nivel del pensamiento.

En conclusión, se puede constatar que, definitivamente, el papel que juega la educación preescolar en el desarrollo psicológico del niño es importante y, por ende, imprescindible ya que a esta edad el pequeño es formado y educado no solamente por la interacción de la familia y su comunidad, sino también por las actividades que realiza dentro de la institución, donde los estímulos, normas, valores y recursos forman parte de su desarrollo integral. Es cierto que los conocimientos son necesarios, pero, con el ritmo del mundo actual tiene mucho más sentido que se ayude al niño a aumentar las destrezas que necesita para desempeñarse efectivamente en cualquier situación que se le pueda presentar. Tomando en cuenta los principios pedagógicos investigados, el objetivo principal del preescolar es el de capacitar a cada niño, durante sus primeros años de escuela, a ser un participante activo y autónomo de su propio aprendizaje. Para ello, es necesario que el pequeño posea una imagen positiva de sí mismo, como persona y como sujeto que aprende y que forma parte de una sociedad; en función de sus capacidades y habilidades. La madurez del niño se percibe en términos de su funcionamiento intelectual, la fuerza de su confianza en sí mismo, su iniciativa, su creatividad y su capacidad de relacionarse con los otros, lo que le permitirá participar en la vida social, política y económica de su país.

   Por: Carolina Gómez Lazo 
            Miembro Consultor REDEM en Perú