"La meta principal de la educación es crear hombres que sean capaces de hacer cosas nuevas no simplemente de repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres que sean creativos, inventores y descubridores. La segunda meta de la educación es la de formar mentes que sean críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece".
JEAN PIAGET
Para reconocer la presencia de la Educación Física dentro de la Educación Parvularia, es importante determinar que se entiende por Educación Física. Podemos definirla como la pedagogía de las conductas motrices (Parlebas, 2001). Esta enseñanza de las conductas motrices, se desenvuelve en función de normas educativas entregadas por el educador, específicamente del profesor de Educación Física.
La práctica de estos aprendizajes produce por lo general, una transformación y adaptación de las conductas motrices. Dicho proceso busca la transferencia de aprendizajes (Parlebas, 2001) hacia otras áreas del conocimiento y desarrollo del hombre. Este área de la educación, debe buscar como finalidad abordar los ámbitos relacionados con lo afectivo, social, cognitivo y motor. Por lo tanto, debemos entender la Educación Física como esencialmente cooperativa, recreativa y participativa (Trigo, 1992).
A través de la Educación Física, diferentes aspectos de la vida del ser humano se van integrando en una red de relaciones que definen características especiales en cada persona. Debemos vivir y experimentar nuestra propia motricidad, de esa forma cada cual será capaz de enfrentar situaciones y sensaciones, tanto a nivel individual como grupal, que trascenderán en el tiempo, ya sea como experiencias positivas o negativas, según sus propias capacidades y limitaciones.
Todos necesitamos movernos para lograr el desarrollo de nuestras potencialidades biológicas, psíquicas y físicas. La necesidad de movimiento es inherente a la naturaleza humana. El movimiento es sinónimo de salud, calidad y buenos hábitos de vida. A partir de esta necesidad de movernos, es que el niño comienza su exploración con el mundo y su entorno. Cada aprendizaje, cada práctica es una nueva experiencia, que viene a complementarse con todas aquellas que se van adquiriendo a lo largo de nuestro crecimiento y desarrollo como seres humanos. Estas etapas vividas en el desarrollo y madurez motriz, van dando la posibilidad a cada persona de incorporarse de forma efectiva y afectiva con su espacio, los objetos y los demás.
En cada etapa del crecimiento, existen habilidades y capacidades motrices que vienen determinadas desde que nacemos. Estas se desarrollarán de acuerdo a la estimulación y los aprendizajes motores que se vayan alcanzando, a través del medio familiar y educativo.
Las habilidades motoras, son aquellas que se relacionan con los movimientos de locomoción, manipulación y equilibrio, las cuales van avanzando naturalmente relacionadas a la edad de la persona. Por su parte, las capacidades motoras como la fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad, agilidad y potencia, al igual que las habilidades, se desarrollan según la edad, pero además tienen la característica de que pueden aumentar y perfeccionarse con la ejercitación continua y mejorar en relación a la madurez física.
En esta necesidad del niño de conocer y aprender en contacto con la exploración del medio y del movimiento, comienza a generar avances y adaptaciones de sus potencialidades físicas y mentales, estableciendo relaciones con los demás y su entorno inmediato.
A medida que crece, estos cambios van adquiriendo sentido de perfectibles, es decir tiene la capacidad de mejorarlos y perfeccionarlos de acuerdo a como se vayan ejecutando, ya que las experiencias motrices tempranas son fundamentales para lograr un mejor desarrollo de la motricidad.
La orientación del sentido y acción del movimiento, en el ámbito educativo del párvulo, nos lleva a encaminar los aprendizajes de nuestros alumnos en un sentido más amplio, buscando la integración de diferentes aspectos que favorezcan y fortalezcan un desarrollo motor polivalente, relacionado con los siguientes principios:
* Consistencia, en cuanto adquirir y refinar las múltiples formas de movimiento.
* Constancia, en utilizar los movimientos adquiridos en una variedad de situaciones exploratorias y guiadas.
* Equivalencia, usando diferentes medios para alcanzar objetivos y nuevos desafíos de acciones motoras.
Estos tres últimos criterios de aprendizaje motor, se enfocan en la característica de POLIVALENTE, para lograr el desarrollo motriz global, dando al niño la capacidad creativa y variada de ejecución motriz.
Por lo tanto, debemos considerar los aprendizajes motores siempre desde un ámbito más amplio, diverso e integrado, de manera que tanto los niños y niñas sean capaces de mejorar, fortalecer y relacionar efectivamente las áreas afectiva, social, cognitiva y motora, hacia un punto convergente.
Algunos objetivos que podemos destacar, en relación a estos aspectos son:
* Reconocer y expresar la expresión corporal como Lenguaje Artístico y su importancia en la formación personal y social.
Esto indica como el medio es fundamental en las relaciones afectivas y sociales de los alumnos. El entorno, los objetos y los demás, son influencia directa en las conductas motoras del niño.
* Apreciar y experimentar las habilidades motoras básicas, el esquema corporal, el juego y la danza, como medio para desarrollar la expresión corporal.
Como profesores debemos ser capaces de determinar cuales serán los contenidos que vamos a trabajar y desarrollar clase a clase. Seleccionar las actividades más pertinentes, es asegurar una buena calidad de aprendizaje.
* Diseñar métodos de enseñanza, que favorezcan el aprendizaje y la capacidad creativa motriz.
Cuando somos innovadores e integradores en el desarrollo de las diferentes actividades motrices, estamos posibilitando el logro de objetivos más concretos y posibles de alcanzar.
En esta etapa es fundamental canalizar los ejes metodológicos, en los procesos de aprendizajes motores por medio de los juegos. Esta es la principal herramienta que llevará a la Educación Física en nivel de párvulos a ser exitosa. Cada niño desarrollará sus habilidades y capacidades motoras, mejorará sus técnicas de movimientos, cumpliendo un rol y función dentro de estos, a la vez que estará formando su propia personalidad en relación con sus pares y a la realidad que lo rodea.
El niño aprende a través del juego: explora, descubre, comunica, expresa, experimenta y sobre todo se integra, motivado sólo por la sensación de disfrutarlo.
Para lograr que los cimientos de la formación motora sean fuertes, es necesario relacionar otros ámbitos que la acompañan y fortalecen, como son:
* HABITOS, manteniendo una alimentación sana y balanceada.
* SALUD, mejorando el rendimiento de las habilidades y capacidades motoras.
* ERGONOMÍA, a través de una correcta utilización de los movimientos.
* EDUCACIÓN, con los aprendizajes cognitivos.
* RECREACIÓN Y JUEGOS, en la relación social con sus pares.
Estas cinco áreas presentes en el desarrollo motor, facilitarán una mejor Educación del niño favoreciendo su formación integral como persona. Cada niño se está formando, por lo tanto necesita las directrices suficientes, eficientes y eficaces para que esos aprendizajes sean complementarios e integrados.
De esta forma la Educación Física a nivel de párvulo, se hace presente con la simple práctica del juego, que funciona relacionando diferentes aspectos del ambiente del niño, como su crecimiento, alimentación, relación afectiva y social con sus padres, compañeros y profesores, y la estimulación motriz y cognitiva. Mientras más se relacionen e interaccionen entre ellas, más favorable resultará la formación en los aspectos fundamentales y calidad de vida de los más pequeños. Dichos aprendizajes motores, se producen cuando provocan un cambio duradero, cuando lo aprendido es transferible a situaciones nuevas, y en definitiva, es consecuencia de la práctica que se realiza a lo largo de toda la vida.