Nombre: Horacio Krell
E-mail: horaciokrell@ilvem.com
Comentario: No podemos desligar a la mujer de su papel de madre. En su consejo maternal Andrade dice:\"Ven para acá, me dijo mi madre cierto día. Aun parece que escucho en el ambiente de su voz la dulce melodía. Ven y dime que causas arrancan esa lágrima, que cuelga de tus trémulas pestañas como gota cuajada de rocío. Tu tienes una pena y me la ocultas;¿No sabes que la madre más sencilla sabe leer en el alma de su hijo como tú en la cartilla. Quieres que adivine lo que sientes?,ven para acá pilluelo, que con un par de besos en la frente disiparé las nubes de tu cielo. Yo prorrumpí a llorar nada, le dije, la causa de mis lágrimas ignoro, pero de vez en cuando se me oprime el corazón y lloro. Ella inclinó la frente pensativa, se turbó su pupila, y dijo: llama siempre a tu madre, muerta o viva, ella vendrá, si está en el mundo, a compartir tus penas, si no a consolarte desde arriba. Y cuando la suerte ruda perturba de mi hogar la calma invoco el nombre de mi madre amada y entonces siento que se me ensancha el alma\" Que la sociedad de consumo no nos robe esa alegría.
La mujer de hoy debe tomar conciencia si sus hábitos la automatizan, que se resigna al devenir sin comprender porque le pasa lo que le pasa. Debe darsese cuenta de que el presente es su capital.
El pasado ya pasó y el futuro está por venir. Prestando atención al presente sabrá qué debe hacer. Centrando su atención en algo, ese algo se convertirá en figura y lo demás retrocederá como fondo. La figura se despega y se hace evidente. Como fondo y figura son partes de una totalidad detectará las sensaciones, emociones y valores necesarios para autoinventarse, aumentar su congruencia, valentía y expresarse sin bloqueos.
Experimentar antes que el cambio se produzca le permitrá practicar en condiciones seguras una nueva conducta. Si vive maniatada por mandatos invisibles, darse cuenta facilitará que emerja el empowerment, su poder interior. Así mejorará su aptitud física y mental. El problema no es lo que no sabe sino lo que sabe y no quiere ver.
Cuando una mujer progresa mejora su familia, y si mejora su familia mejora el barrio, si mejora el barrio mejora la ciudad, si mejora la ciudad mejora el país y si mejora el país mejora el mundo. Para lograr el cambio deberá aprender a ser líder de sí misma.
Envío un amoroso saludo a la mujer que como hija, madre, esposa, amiga o amante es la representación viva de la providencia.